Hoy me aquietaré, y escucharé la verdad.
1. Si dejas hoy de lado la voz del ego, por muy fuerte que parezca llamarte,
2Si no aceptas sus míseros regalos, que no te aportan nada que realmente quieras,
3Si escuchas con una mente abierta que no se diga a sí misma qué es la Salvación,
4Entonces oirás la poderosa Voz de la verdad: serena en su poder, fuerte en su quietud y absolutamente segura en Sus mensajes.I
5Escucha, y oye a tu Padre hablarte a través de la Voz que Él designó, que silencia el estruendo de lo que carece de sentido y muestra el camino de la paz a los que no pueden ver.
2. Aquieta tu mente hoy y escucha la verdad.II
2No te dejes engañar por las voces de los muertos, que dicen haber encontrado la fuente de la vida y te la ofrecen para que creas en ella.III
3No les hagas caso.
4Escucha la verdad.
5No temas hoy ignorar las voces del mundo.
6Camina ligero más allá de su insensata persuasión.
7No las escuches.
3. Aquiétate hoy y escucha la verdad.
2Ve más allá de todas las cosas que no hablan de Aquel que sostiene tu felicidad en Sus manos, y te la ofrece en señal de bienvenida y amor.
3Escúchale solo a Él hoy.
4No esperes más para ir a Él.
5Escucha hoy una sola Voz.
4. Hoy se cumple la promesa de la Palabra de Dios.
2Escucha en silencio.
3Él te hablará.
4Viene con milagros mil veces más felices y maravillosos que los que hayas podido soñar jamás, o anhelar en sueños.
5Sus milagros son verdad.
6No se desvanecen cuando el sueño concluye.
7Pues son precisamente los que ponen fin al sueño y duran por siempre, porque vienen de Dios a Su querido Hijo, cuyo otro nombre es lo que tú eres.
8Prepárate hoy para los milagros.
9Permite hoy que se cumpla la antigua promesa que tu Padre te hizo a ti y a todos tus hermanos.
5. Óyele hoy, y escucha la Palabra que levanta el velo que cubre la tierra, y despierta a todos los que duermen y no pueden ver.
2Dios les llama a través de ti.
3Él necesita tu voz para hablarles, pues ¿quién podría llegar al Hijo de Dios sino Su Padre llamándole a través de tu Ser?
6. Óyele hoy, y ofrécele tu voz para que hable a todas las multitudes que esperan oír la Palabra que Él pronunciará hoy.
2Prepárate para la salvación.
3Está aquí, y hoy se te concederá.
4Y descubrirás tu función por medio de Aquel que la eligió para ti en Nombre de Dios.
7. Escucha hoy, y oirás una Voz que resonará por todo el mundo a través de ti.
2El Portador de todos los milagros necesita que tú los recibas primero, y así te conviertas en el jubiloso dador de lo que has recibido.
3Así comienza la salvación y así termina:
4Cuando todo es tuyo y todo lo das,
permanece contigo para siempre.
5Y así aprendes la lección.IV
8. Hoy practicamos lo que significa dar, mas no de la forma en que lo entiendes ahora, sino como en verdad es.
2Comienza los ejercicios de cada hora con esta petición de iluminación:
3Hoy me aquietaré y escucharé la verdad.
4¿Qué significa dar y recibir?
5Pregunta y confía en que recibirás una respuesta.
6La respuesta a tu petición lleva mucho tiempo aguardando a que la recibas.
7Con esta respuesta comienza el ministerio para el que viniste a este mundo, y que lo liberará de pensar que dar es una manera de perder.
8Y así el mundo se prepara para comprender y para recibir.
9. Aquiétate hoy y escucha la verdad.
2Por cada cinco minutos que dediques a escuchar, mil mentes se abrirán a la verdad y oirán la santa Palabra que tú oyes.
3Y cuando pase la hora, volverás a liberar a otros mil que se detengan a pedir que se les revele la verdad, como a ti.V
10. Hoy se cumple la santa Palabra de Dios porque tú la recibes para darla, y así enseñarle al mundo lo que significa dar, escuchándolo y aprendiéndolo de Él.
2No olvides hoy reforzar tu elección de escuchar y recibir la Palabra repitiéndote esto tan a menudo como sea posible:
3Hoy me aquietaré y escucharé la verdad.
4Hoy soy el mensajero de Dios.
5Mi voz es Suya para dar lo que recibo.
I Jesús te acaba de hacer una propuesta muy interesante. Te dice que si haces oídos sordos a la voz del ego oirás la Voz de tu Padre; la Voz de la Verdad. Detente un momento. Vamos a ver de qué estamos hablando.
A estas alturas ya habrás practicado un poco eso que el Curso llama «vigilancia mental», y ya habrás aprendido un poco a identificar la voz de tu ego. Es esa voz que articula todos tus deseos y todos tus miedos, no importa si son grandes o pequeños, leves o intensos; todo eso forma parte de la voz de tu ego. Y también ahora te habrás dado cuenta de que ese es tu estado mental habitual, lo cual quiere decir que oyes la voz de tu ego constantemente y le prestas atención probablemente la mayor parte del tiempo.
Hagamos números. Si oyes la voz de tu ego bastantes veces por minuto —lo cual es bien cierto—, significa que la oyes miles de veces al día. Multiplica: a lo largo de tu vida es posible que oigas las propuestas del ego más de cien millones de veces. Piensa en lo que eso representa, y date cuenta de que no deberías tomarte a la ligera lo que el ego está haciendo con tu mente. Si quieres de verdad oír la Palabra de Dios, tienes que saber a qué tipo de oposición se enfrenta la Voz del Espíritu Santo en ti. Jesús no te ofrece mucho; Jesús te ofrece todo. Mas toma plena conciencia del reto que tienes ante ti.
Este Curso te habla constantemente del perdón y te insta a que perdones a tu hermano, que perdones al mundo, que te perdones a ti mismo, que lo perdones todo y a todos, todo el tiempo. La verdad es que parece que son muchísimos perdones diferentes. No te equivoques. Simplifica: lo único que tienes que perdonar —que dejar pasar— es la voz de tu ego. No te preocupes de tus hermanos, ni de tus problemas, ni de tus circunstancias; en realidad no sabes lo que son, porque no los ves en absoluto como realmente son. Tú, con lo único que lidias, es con tus interpretaciones, y eso es precisamente la voz del ego. Eso es lo único que tienes que perdonar.
Observa con atención y verás dónde está en verdad el problema. Desde luego, no está en ese mundo que ves ahí fuera. El problema siempre se encuentra en tus interpretaciones problemáticas. El problema es lo que Jesús llama «la voz del ego». Eso es lo que tienes que perdonar, pero no te agobies. Ahora, por lo menos, has simplificado el problema. Ahora solo tienes un problema. ¡Celébralo! Pues ahora solo necesitas una solución, que además, ya conoces: solo tienes que dejar de prestar atención a la voz del ego. Nada más.
Sin embargo, decirte que no hagas algo es una declaración negativa, y como todo lo negativo ciertamente es deprimente, puede que se te haya encogido un poco el corazón al oír que no debes escuchar esa voz que te ha hablado y te va a hablar tantísimas veces. No te angusties; no tiene por qué ser así. Este es un Curso extraordinariamente positivo, de hecho, es tan positivo que te dice que lo negativo, en realidad, no existe, y que por eso no tienes que temerlo ni prestarle atención. Recuerda «… lo que corre peligro no es real. En eso radica la Paz de Dios».
II Salmos 46:10 «Aquiétate y conoce que yo soy Dios; seré exaltado entre las naciones, seré exaltado en la tierra».
III Mateo 8:18-22 «Viendo Jesús que lo rodeaba una gran multitud, mandó que lo llevaran a la otra orilla del lago. Allí se le acercó un maestro de la ley, que le dijo: — Maestro, estoy dispuesto a seguirte adondequiera que vayas. Jesús le contestó: — Las zorras tienen guaridas y los pájaros nidos, pero el Hijo del hombre ni siquiera tiene dónde recostar la cabeza. Otro que ya era discípulo suyo le dijo: — Señor, permíteme que vaya primero a enterrar a mi padre. Jesús le contestó: — Sígueme y deja que los muertos entierren a sus muertos».
IV Esta es la segunda parte de la Lección de hoy: escucha la Verdad. Esta es la parte positiva, la única que en verdad existe. Solo tienes que aquietar la mente para que la verdad se muestre por sí misma. No temas. No tienes que hacer nada, tan solo escuchar en el silencio de tu mente; solo aquieta la mente y confía. No hagas nada más, y espera feliz.
Y esta es la verdad; esta es la santa Lección que pone fin a la codicia del ego, la madre de todas las perversidades. Dar es la felicidad más grande, porque dar es amar, y amar es ser amor, y es Ser, Conocer y Crear, y no hay nada más grande que eso, nada que anheles más, nada que merezcas más. Eres amor, fruto del Amor, fuiste creado para amar… y lo habías olvidado…, aunque solo hasta cierto punto, porque, sin ser consciente de ello, eso es exactamente lo que has estado buscando entre ilusiones siempre.
¿Te das cuenta de que esa es la Verdad? ¿Y te das cuenta de que reconocerlo es la salvación?
V Jesús te ha dicho que tu misión es muy simple y muy fácil: has venido a este mundo para salvarlo, porque eres el salvador del mundo. ¿Te das cuenta ahora de lo fácil que es? ¡Solo tienes que aquietar tu mente para conocer la verdad! Y conocer la verdad es salvar el mundo.
No tienes que hacer más, el resto se hará por ti, a través de ti y gracias a ti. No prestes atención al ego, aquieta tu mente, oye la Verdad y salva el mundo.
