No soy un cuerpo. Soy libre.
Pues sigo siendo tal como Dios me creó.
1. L-194 «Pongo el futuro en Manos de Dios».
2El pasado ya no existe y el futuro aún no ha llegado.
3Ahora me he liberado de ambos.I
4Pues lo que Dios da solo puede ser para bien.
5Y solo acepto lo que Él me da como lo que me pertenece.
6No soy un cuerpo.
7Soy libre.
8Pues sigo siendo tal como Dios me creó.
I Esta lección es una invitación a la verdadera liberación: soltar la obsesión por controlar lo que aún no ha ocurrido. El acto de poner el futuro en manos de Dios no es una renuncia pasiva, sino una afirmación de confianza profunda. Aferrarse al intento de prever, anticipar o resolver lo que todavía no existe es una forma de violencia interior que llamamos “preocupación”. Y, sin embargo, no resuelve nada. Sólo consume tu energía y contamina tu estado mental.
La preocupación no es acción, no es previsión, no es preparación. Es simplemente sufrimiento proyectado hacia un mañana imaginario. Ocuparse tiene sentido cuando llega el momento de actuar, pero la pre-ocupación es una trampa: te obliga a sufrir dos veces por lo mismo, y muchas veces sin motivo alguno. Esta lección te propone soltar ese hábito destructivo y confiar en que lo que Dios te da, sea lo que sea, es para tu bien.
Y cuando te asalte la ansiedad o la incertidumbre, puedes recordar la secuencia completa: “Esto que me ocurre es una lección que Dios quiere que aprenda… y el futuro de esto también está en Sus manos.” Así, recuperas tu centro. Ya no necesitas entender, ni prever, ni controlar. Solo estar presente y disponible para aprender. Eso es todo lo que se te pide, y es más que suficiente.
¡Padre, confío en Ti!
¡Padre, Tú eres mi Vida!
¡Padre, en Tus Manos encomiendo mi Espíritu!
