Permanece en mi mente todo el día, Padre mío.
1. Padre mío,
ven a mi mente cuando despierte,
y resplandece hoy sobre mí todo el día.
2Que cada minuto sea una oportunidad más de estar Contigo.
3Y no dejes que olvide darte las gracias cada hora por permanecer conmigo,
y porque siempre estarás ahí para oír mi llamada y responderme.
4Y al llegar la noche,
haz que todos mis pensamientos sigan centrados en Ti y en Tu Amor,
y que me duerma con la certeza de estar a salvo,
seguro de Tu Cuidado,
y felizmente consciente de ser Tu Hijo.
2. Así es como debería ser cada día.
2Practica hoy el final del miedo.
3Ten fe en Ese que es tu Padre.
4Deja todas las cosas en Sus Manos.I
5Deja que Él te las revele.
6Y no te desanimes, porque eres Su Hijo.II
I Un niño que teme o duda acude a su padre en busca de ayuda. ¿No crees que deberías hacer tú lo mismo en momentos de dificultad? Recurre a tu Creador en tiempos de turbación; recuerda que es tu Padre y que te ama.
La oración de esta lección es precisamente eso: una petición consciente de mantener Su Presencia en la mente todo el día. ¿Y quién pide? Pide quien siente que no tiene, quien reconoce que está alejado de esa experiencia y desea vivirla. Esta petición, por tanto, es ya un acto de apertura y de buena voluntad: expresa el anhelo de recordar a Dios y dejar que Él ilumine tu jornada.
Cuando se la haces a tu Padre, quédate muy quieto y aguarda Su respuesta. La sentirás primero en tu corazón, como un sosiego profundo, y después llegará a tu mente como certeza y claridad. No estás solo; aunque creas que lo estás, no es verdad.
Practicar el final del miedo significa confiar plenamente en Él: dejar todas las cosas en Sus manos y permitir que Él te las revele. Y cuando la inquietud vuelva, recuérdate que eres Su Hijo, seguro bajo Su cuidado, y que nada real puede amenazarte. Al acostarte, entrégale el día con gratitud y descansa en la certeza de que sigues envuelto en Su Amor.
II La Biblia menciona en varias ocasiones la exhortación a «no desanimarse», por ejemplo, en Isaías 41:10 «No temas, porque yo estoy contigo; no te desanimes, porque yo soy tu Dios; te fortaleceré, te ayudaré, te sostendré con mi diestra victoriosa».
Permanece en mi mente todo el día, Padre mío.
En Tu Amor despierto, vivo y descanso seguro en Ti.
