No hay otro amor que el Amor de Dios.
1. Tal vez pienses que es posible que haya diferentes clases de amor.
2Tal vez pienses que hay un tipo de amor para esto y otro para aquello; que se puede amar a unos de una manera y a otros de otra.
3El amor es uno.I
4No tiene partes separadas ni grados.
5No tiene clases ni niveles.
6En el amor no hay divergencias, y el amor no hace distinciones.
7Es idéntico a sí mismo, y es por siempre inalterable.
8No cambia con una persona o una circunstancia.
9Es el Corazón de Dios, y también el de Su Hijo.II
2. Aquellos que creen que el amor puede cambiar no comprenden el significado del amor.
2No ven que un amor cambiante es imposible.
3Por eso piensan que pueden amar unas veces y odiar otras.
4Y también creen que pueden amar a unos y negarles su amor a otros, sin que ello afecte a lo que el amor es.
5Creer esto acerca del amor es no comprenderlo en absoluto.
6Si el amor pudiera hacer tales distinciones, tendría que discernir entre justos y pecadores, y percibir al Hijo de Dios como fragmentado.
3. El amor no puede juzgar.
2Como él mismo es uno, contempla a todos como uno.
3Su significado reside en la Unicidad.III
4Y elude la mente que piensa que puede existir de forma parcial o fragmentada.
5No hay otro amor que el Amor de Dios, y todo amor procede de Él.
6Ningún principio rige allí donde no hay amor.
7El amor es una ley que no tiene opuesto.
8Su misma compleción es el poder que hace que todo sea uno, es el vínculo entre el Padre y el Hijo que hace que ambos sean por siempre Lo Mismo.
4. Ningún curso cuyo propósito sea enseñarte lo que realmente eres podría dejar de subrayar que no hay ninguna diferencia entre lo que tú eres y lo que es el amor.
2El significado del amor es tu propio significado, y Dios Mismo lo comparte contigo.
3Pues lo que tú eres es lo que Él es.
4No hay otro amor que el Suyo, y lo que Él es es lo único que existe.
5Dios no tiene límites, y por eso tú también eres ilimitado.
5. Ninguna de las leyes que el mundo obedece puede ayudarte a comprender el significado del amor.
2Lo que el mundo cree se hizo para ocultar el significado del amor y mantenerlo en la oscuridad y en secreto.
3No hay un solo principio que el mundo defienda que no contradiga la verdad de lo que es el amor, y de lo que tú también eres.
4No busques tu Ser en el mundo.IV
5El amor no se encuentra en las tinieblas y en la muerte.
6Sin embargo, es perfectamente evidente para los ojos que ven y los oídos que oyen su Voz.
6. Nuestra práctica de hoy consiste en liberar tu mente de todas las leyes que piensas que debes obedecer, de todos los límites que te has impuesto y de todos los cambios que piensas que forman parte del destino humano.
2Hoy damos el mayor paso que este curso requiere para avanzar hacia la meta establecida.
3Si hoy logras el más leve atisbo de lo que significa el amor, habrás salvado una distancia inconmensurable en el camino hacia tu liberación y te habrás ahorrado un tiempo imposible de medir en años.
4Alegrémonos, por tanto, de dedicar hoy un poco de tiempo a Dios, y comprendamos que no hay mejor manera de emplear el tiempo que esta.
7. Dedica hoy quince minutos, en dos ocasiones, a escapar de todas las leyes en las que ahora crees.
2Abre tu mente y descansa.
3Cualquiera puede escapar de ese mundo que parece aprisionarle si deja de atribuirle valor.
4No le des valor a sus míseras ofrendas ni a sus absurdos regalos, y permite que el Don de Dios los reemplace a todos.
8. Invoca a tu Padre con la certeza de que Su Voz te responderá.
2Él Mismo lo ha prometido.
3Y Él Mismo pondrá una chispa de verdad en tu mente cada vez que renuncies a una falsa creencia, a una siniestra ilusión sobre tu propia realidad y sobre lo que el amor significa.
4Él resplandecerá hoy a través de tus vanos pensamientos, y te ayudará a comprender la verdad del amor.
5 Él morará contigo en amorosa ternura mientras permites que Su Voz enseñe el significado del amor a tu mente limpia y receptiva.V
6Y Él bendecirá esa lección con Su Amor.
9. Hoy, la legión de años de esperar la salvación en el futuro desaparece ante la intemporalidad de lo que estás aprendiendo.
2Demos hoy gracias por habernos liberado de un futuro que hubiese sido semejante al pasado.
3Hoy dejamos atrás el pasado para no recordarlo jamás.
4Y alzamos la mirada hacia un presente muy distinto, donde resplandece un futuro diferente al pasado en todos sus atributos.
10. El mundo que acaba de nacer aún se encuentra en su infancia.
2Y lo veremos crecer fuerte y sano, para derramar su bendición sobre todos los que vengan a aprender a desprenderse de un mundo que ellos pensaban que había sido engendrado con odio para ser el enemigo del amor.
3Ahora todos ellos se liberan junto con nosotros.
4Ahora todos ellos son nuestros hermanos en el Amor de Dios.
11. Nos acordaremos de ellos a lo largo del día, pues si queremos conocer nuestro Ser, no podemos dejar una parte de nosotros fuera de nuestro amor.
2Al menos tres veces por hora piensa en alguien que te acompaña en este viaje, pues vino a aprender lo mismo que tú debes aprender.
3Y cuando te venga a la mente, dale este mensaje de parte de tu Ser:
4Te bendigo, hermano, con el Amor de Dios,
5Que deseo compartir contigo,
6Pues quiero aprender la gozosa lección,
7De que no hay otro amor que el Amor de Dios,
8Que es el tuyo, el mío y el de todos.
I Probablemente sea imposible hablar sobre el amor sin decir algo inconveniente. Quizá por eso este Curso —que en definitiva es un Curso sobre el amor— no suele tratar esa idea de manera directa. De hecho, ya es bastante explícito al afirmar en su mismísima Introducción: «Este Curso no tiene como objetivo enseñar el significado del amor, pues eso está más allá de lo que se puede enseñar» (T-In.2:1).
Y si dice que el amor es algo que no se puede enseñar, es porque tampoco es algo que se pueda aprender. El amor solo se puede ser, porque el amor es la existencia misma. Amar es existir, y existir es amar.
Este Curso también dice que amar es una de las tres funciones del Alma: «Las verdaderas funciones del Alma son conocer, amar y crear» (T-3.IX.1:2), porque los tres aspectos del Ser Uno son Conocimiento, Amor y Voluntad. Y eso no significa que desde un punto de vista estrictamente ontológico sean tres, pues los tres son Uno y Lo Mismo, tal como lo son Dios y Su Hijo. Formularlo de esa manera simplemente significa que hemos decidido contemplar al Ser desde esa triple perspectiva.
Fíjate en cómo Jesús —al igual que otros muchos maestros que enseñan el paradigma no dual— se aproxima al concepto real que pretende explicar de manera negativa, es decir, explica lo que ese concepto no es. Mira todas las declaraciones negativas que contiene esta Lección, ¿has visto cuántas? Esto es debido a que Jesús, tal como él mismo afirma, es el maestro del ego: «Creer CIERTAMENTE es algo aplicable a mí, porque yo soy el maestro del ego» (T-4.III.7:4), pues el ego solo puede «creer» y solo está familiarizado con lo negativo, con lo que no es.
Que no te puedan enseñar —y que no puedas aprender— el significado del amor es algo que no debería preocuparte en absoluto, porque, si bien tu mente personal no puede captar ese concepto, tú sí lo puedes vivir, experimentar y ser. De hecho, cuando no lo vives, no lo experimentas y no lo eres, no vives, no experimentas y no eres nada en absoluto. El amor es todo lo que existe. El amor es la única realidad.
La «vida» del ego —esa experiencia imaginaria de la mente— es un fenómeno curiosísimo y sorprendente: concibe ilusiones de realidad al considerar «importante» la noción de ausencia. Es evidente que lo que falta no existe, pero la mente es perfectamente capaz de olvidar ese pequeño detalle y ocuparse exclusivamente de ello.
¿Cómo lo hace? ¿Por qué? ¿Para qué? Todas esas son preguntas sin sentido, formuladas y contestadas por una mente demente que albergó la idea de estar separada de Dios. Mas como lo imposible no es posible, nunca ocurrió.
Quizá lo único que puede tener cierta relevancia para la mente personal es tomar conciencia de que el mundo imaginario en el que cree vivir está «construido» con ausencias de amor, con ausencias de realidad. Y también puede resultarle beneficioso, a esa mente que aún no se ha decidido por dejar de soñar, que su sueño se vuelva más benévolo cuando lo dedica a proveer el amor que cree que falta en una determinada situación.
Cada vez que respondes con amor a un ataque —una ausencia de amor—, iluminas y enderezas esa historia de dolor, ese sueño temible.
Recuerda: el poder del amor es absoluto. No hay oscuridad que el amor no pueda disipar, no hay circunstancia que no pueda sanar.Esta Lección concluye con una bendición: «Te bendigo, hermano…»,
y te bendigo porque te amo; porque me amo a mí mismo. Mi voluntad es amarte porque te conozco, y ahora me conozco a mí mismo. Y esa es mi plenitud.II En esta Lección, Jesús introduce una idea fundamental sobre el amor: el amor es uno. No tiene partes separadas, no existen diferentes tipos ni niveles de amor. No cambia en función de las personas o las circunstancias. El amor es idéntico a sí mismo y permanece por siempre inalterable.
Quizá al principio esto te resulte extraño, porque estamos acostumbrados a hablar de distintos tipos de amor: amor maternal, amor romántico, amor fraternal… Sin embargo, todo eso responde a una visión emocional del amor, no a la realidad de lo que el amor verdaderamente es.
El amor, tal como lo enseña Jesús, no es una emoción. No es una respuesta emocional ligada a recuerdos o expectativas. Las emociones son efectos, y el amor es causa. El amor es un aspecto de tu ser. Es lo que eres. Es la cualidad natural del simple hecho de existir.
Podrías comprenderlo más fácilmente si lo miras así: ser y amar son inseparables. No hay distintas maneras de ser, como tampoco hay distintas formas de amar. Tú eres, y en ese ser, resides en el amor. El amor es la expresión viva de tu existencia, la forma en que la conciencia de ser se siente a sí misma.
Si lo entiendes de este modo, las afirmaciones del Curso se leen de manera muy distinta: no se trata de que haya un amor para cada cosa, sino de que el amor es tu esencia, una esencia sin partes ni diferencias, una unidad perfecta.
Es cierto que en este mundo percibimos el amor de manera relacional, como un intercambio o una conexión entre seres. Pero eso es simplemente una expresión de la extensión natural del ser. El ser, por su propia naturaleza, se extiende, y el amor es esa extensión.
Aunque aquí todavía percibas separación y formes parte de un mundo de apariencias, el amor sigue siendo lo que realmente eres. Tu ser se extiende hacia lo que ves como «otros» porque, en el fondo, todo es uno.
Para ayudarte a reconocerlo más fácilmente, puedes recordar que el amor es el estado opuesto al miedo. En este mundo, donde tendemos a notar más las ausencias que las presencias, resulta más sencillo reconocer el amor a través de su ausencia: donde hay miedo –u odio, que es lo mismo–, falta amor.
Así, el amor, que es tu verdadera naturaleza, podría describirse como un estado exultante de paz infinita, completamente opuesto a cualquier forma de miedo. No es una emoción pasajera, sino un estado de ser pleno, constante y eterno.
III La cualidad de ser uno. El amor es el epítome de las simplicidad, uno de los aspectos de la existencia misma.
IV Juan 5:44 «¿Cómo vais a creer vosotros, que recibís la gloria unos de otros, y no buscáis la gloria que viene del único Dios?»
V Juan 14:16 «Y yo rogaré al Padre, y Él os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre».
