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LECCIÓN 206

No soy un cuerpo. Soy libre.

Pues sigo siendo tal como Dios me creó.

1. L-186 «La salvación del mundo depende de mí».

2Se me han confiado los Dones de Dios, porque soy Su Hijo.

3Y quiero darlos allí donde Él dispuso que se hiciera.I

4No soy un cuerpo.

5Soy libre.

6Pues sigo siendo tal como Dios me creó.


I No se trata del mundo: se trata de cómo lo ves.

Aceptar que la salvación del mundo depende de ti no es arrogancia, es lucidez. No significa que tengas que arreglar el planeta, sino reconocer que el único mundo que puedes liberar es el que fabricas en tu mente. Todo está en tu manera de mirar.

Cada juicio, cada reacción, cada miedo, está proyectando un mundo. Y el milagro ocurre justo ahí: cuando eliges ver las cosas de otra manera. Jesús no te pide que mejores el sueño, sino que recuerdes que es un sueño. Eso lo cambia todo.

¿Quieres ver otro mundo? Entonces elige otra mente. Porque no hay nada más poderoso que ese gesto simple y silencioso: decidir ver con amor. Ahí empieza la paz.

Soy el salvador del mundo.

Ahora sé que mi misión es darle al mundo los Dones de Dios que he recibido.

Soy muy afortunado,

pues cuanto más doy, más tengo.