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LECCIÓN 227

Este es el instante santo de mi liberación.

1. Padre,

hoy es el día en que me libero,

porque mi voluntad es la Tuya.I

2Pensé hacer otra voluntad.

3Mas nada de lo que pensé aparte de Ti existe.

4Y soy libre,

porque, aunque me equivoqué,

mis ilusiones no afectaron en absoluto mi propia realidad.

5Ahora renuncio a ellas y las pongo a los pies de la verdad,

para que sean eliminadas de mi mente para siempre.

6Este es el instante santo de mi liberación.

7Padre,

ahora sé que mi voluntad es una con la Tuya.

2. Y así, hoy encontramos felizmente nuestro camino de regreso al Cielo, que en realidad nunca abandonamos.

2Este es el día en que el Hijo de Dios se desprende de sus sueños.

3Este es el día en que el Hijo de Dios regresa a su hogar, liberado del pecado y revestido de santidad, con su mente correcta al fin restaurada.


I La Voluntad de mi Padre es infinita; la mía también.

La Voluntad de mi Padre es libre; la mía también.

La Voluntad de mi Padre es amar; la mía también.

La Voluntad de mi Padre se cumple siempre en el eterno presente; y la mía también.

Esta lección nos recuerda que la liberación no depende de un proceso largo ni de circunstancias externas, sino de un instante de perfecta alineación con la Voluntad de Dios. Ese instante llega cuando reconocemos que nada de lo que hemos imaginado al margen de Él tiene realidad, y que nuestra verdadera voluntad nunca se ha separado de la Suya.

Al dejar a un lado las ilusiones y entregarlas a la verdad, descubrimos que ya estamos en casa, libres de culpa y revestidos de la santidad que siempre fue nuestra.

Este es el instante santo de mi liberación.

Hoy mi voluntad es una con la Tuya, hoy pienso, siento y quiero como Tú.