Me haré a un lado y dejaré que Él me guíe.
1. Hay una forma de vivir en el mundo que no es del mundo, aunque así lo parezca.I
2Aparentemente no cambias, aunque sonríes con más frecuencia.
3Tu rostro es sereno y tu mirada es tranquila.
4Y aquellos que caminan por el mundo de la misma manera que tú te reconocen como uno de los suyos.
5Sin embargo, aquellos que aún no conocen el camino que tú recorres también te reconocerán y creerán que sigues siendo como ellos, tal como eras antes.II
2. El mundo es una ilusión.
2Los que eligen venir a él andan buscando un lugar donde ellos mismos puedan ser ilusiones, y así eludir su propia Realidad.
3Pero cuando descubren que su Realidad está también aquí, dan un paso atrás y dejan que Ella los guíe.
4¿Qué otra alternativa tienen realmente?
5Dejar que la ilusión camine por delante de la verdad es una locura.
6Pero permitir que la ilusión se disuelva ante la verdad y que esta se muestre tal como es, simplemente es cordura.
3. Hoy tomamos esta simple decisión.
2La demente ilusión seguirá manifestándose por un tiempo, para que la contemplen quienes eligieron venir y aún no se regocijan al descubrir que se equivocaron en su elección.
3Todavía no pueden aprender directamente de la verdad, porque la han negado.
4Por eso necesitan un Maestro que perciba su demencia, pero que, al mirar más allá de la ilusión, vea la simple verdad que mora en ellos.
4. Si la verdad les exigiera renunciar al mundo, les parecería que se les está pidiendo que sacrifiquen algo que es real.
2Muchos han renunciado al mundo sin dejar de creer en su realidad, y han experimentado una sensación de pérdida sin haberse liberado realmente.
3Otros no han elegido otra cosa que el mundo, y han sufrido una sensación de pérdida aún más profunda que no han comprendido.
5. Entre esos dos caminos hay otro que te libera de toda sensación de pérdida, pues el sacrificio y la privación se dejan atrás con prontitud.III
2Este es el que se te ha asignado ahora.
3Caminas por esta senda como otros lo hacen, y aunque no parece que seas diferente a ellos, ciertamente lo eres.
4Así puedes ayudarlos a ellos mientras te ayudas a ti mismo, guiándolos por el sendero que Dios ha despejado para ti, y para ellos a través de ti.IV
6. Aún parece que la ilusión te afecta, pero solo para que puedas llegar hasta ellos.
2Sin embargo, la ilusión ha retrocedido en ti.
3Y ya no les hablas de ilusiones, ni son ilusiones lo que les propones para que vean o consideren.
4Ahora la verdad, que va delante de ti, puede hablarles por medio de ilusiones.
5Pues el camino que les propones que recorran contigo transcurre por ahora a través de ellas.
7. Todos los caminos llevan finalmente a este.
2El sacrificio y la privación son sendas que no conducen a ninguna parte: opciones que llevan al fracaso y a metas inalcanzables.
3Todo esto retrocede gracias a la verdad que surge en ti, para alejar a tus hermanos de los caminos de la muerte y encaminarlos por la senda de la felicidad.
4Su sufrimiento no es más que una ilusión.
5Pero necesitan un guía que los saque de ahí, pues confunden la ilusión con la verdad.
8. Tal es la llamada de la salvación, y nada más.
2Solo te pide que aceptes la verdad, y permitas que vaya delante de ti iluminando el camino que te rescata de la ilusión.
3No es un rescate que tenga un precio.
4Pues no cuesta nada y solo aporta ganancias.
5La ilusión tan solo parece mantener encadenado al santo Hijo de Dios.
6Solo se le libera de ilusiones.
7Cuando estas retroceden, el Hijo de Dios vuelve a encontrarse a sí mismo.
9. Ahora puedes caminar seguro, pero con cautela, porque este camino es nuevo para ti.
2Y tal vez aún te sientas tentado a ir por delante de la verdad, y permitir que la ilusión sea tu guía.
3Se te han dado tus santos hermanos para que sigan tus pasos, mientras caminas hacia la verdad seguro de tu propósito.
4Ahora la verdad va delante de ti, para que ellos vean algo con lo que puedan identificarse, algo que comprendan y los pueda guiar.V
10. Al final del viaje no habrá brecha ni distancia alguna entre la verdad y tú.
2Y todas las ilusiones que te hayas encontrado en el camino que recorres también desaparecerán.
3No quedará nada que mantenga a la verdad separada de la plenitud de Dios, santa como Él mismo.
4Hazte a un lado con fe y deja que la verdad te guíe.
5Tú no sabes adónde vas.
6Mas Uno que sí sabe te acompaña.
7Deja que Él te guíe a ti junto con todos tus hermanos.
11. Cuando los sueños lleguen a su fin, cuando el tiempo haya cerrado sus puertas a lo pasajero y los milagros pierdan sentido, el santo Hijo de Dios ya no emprenderá ningún otro viaje.
2Ya no quedará ningún deseo de ser una ilusión en lugar de la verdad.
3Y hacia eso nos encaminamos, avanzando por la senda que la verdad nos indica.
4Este es nuestro último viaje, que hacemos en beneficio de todos.
5No debemos extraviarnos.
6Pues tal como la verdad va delante de nosotros, también va delante de los hermanos que nos seguirán.
12. Nos encaminamos hacia Dios.
2Haz una pausa y reflexiona sobre esto:
3¿Qué camino podría ser más santo, o que merezca más tu esfuerzo, tu amor y tu absoluta dedicación?
4¿Qué otro camino podría darte más que aquello que lo es todo, u ofrecerte menos que eso y aun así satisfacer al santo Hijo de Dios?
5Hacia Dios nos encaminamos.
6La verdad que ahora va delante de nosotros es Una con Él, y nos conduce adonde Él siempre ha estado.
7¿Qué otro camino podrías elegir sino este?
13. Tus pies ya están firmemente asentados en la senda que conduce al mundo hacia Dios.
2No busques otros caminos que parezcan llevarte a cualquier otra parte.
3Los sueños no son guías dignos de ti, Hijo de Dios.
4No olvides que Él te ha tomado de la mano, y te ha dado a tus hermanos con la certeza de que eres merecedor de la confianza que ha depositado en ti.
5Él no se engaña.
6Su Confianza ha hecho que tu camino sea infalible y tu meta segura.
7Tú no les fallarás a tus hermanos ni a tu Ser.
14. Y ahora solo se te pide que pienses en Él un momento cada día, para que pueda hablarte de Su Amor y recordarte cuán grande es Su Confianza y cuán ilimitado Su Amor.
2En tu nombre, y en el Suyo, que son el Mismo, practicamos hoy felices este pensamiento:
3Me haré a un lado y dejaré que Él me guíe,
4Pues quiero recorrer el camino que conduce hasta Él. VI
I Juan 17:16 «Como yo no pertenezco al mundo, ellos tampoco pertenecen al mundo».
II Hoy toca una lección encantadora que trata sobre modos y maneras, y en la que Jesús nos explica cómo caminan por un mundo de ilusiones los maestros de Dios. El Espíritu Santo aprovecha de ellos tanto lo que los asemeja a sus hermanos como lo que los distingue. Son personas normales con las que cualquiera se puede identificar, pero que, sin embargo, interpretan lo que perciben de manera radicalmente opuesta. Los aparentes ataques son para ellos peticiones de ayuda; las dificultades con las que se enfrentan, oportunidades para manifestar su perfecta invulnerabilidad y el poder de Dios en ellos; la enfermedad, el dolor y el sufrimiento son llamamientos al milagro.
Los maestros de Dios no tienen sentido sin sus hermanos necesitados, pues nadie es maestro de nada si no puede enseñar. Su visión espiritual les permite reconocer que solo ganan ellos mismos cuando dan; por eso, el agradecimiento de estos mensajeros de Dios hacia sus hermanos es ilimitado: sanando, ellos mismos sanan; liberando a otros, consiguen liberarse; y guiando a quienes andan perdidos, llegan juntos hasta Dios. Este Curso es un camino espiritual puramente relacional; no tiene sentido en soledad. ¿Cómo, si no, iba a poder sanar la idea de separación?
Jesús fue el ejemplo perfecto de cómo transcurre en el mundo la vida de un mensajero excelso de la Palabra de Dios. Hermano de todos, dichoso siempre y con el corazón partido entre la verdad y lo imposible, por medio de su crucifixión hizo innecesaria la nuestra, pues demostró que la muerte no existe con su gloriosa resurrección. Jesús es el maestro intemporal que guía tu alma a través de un sueño inútil. Es el hermano mayor que te acompaña y al que siempre puedes acudir en cualquier tribulación. Jesús es lo único que jamás te fallará mientras creas estar en este mundo de ilusiones. Él es la luz que guía tu mente y el amor que enciende tu corazón. Él es tan tú como tu propio Ser.
III Tanto rechazar el mundo como abrazarlo son actitudes que se sustentan en el mismo error: creer que el mundo es real. Los maestros de Dios saben que no lo es, y usan el mundo para despertar de él viéndolo como lo que es: una ilusión. Esta es la diferencia fundamental entre un maestro de Dios y el resto del mundo: trata todo lo que percibe como una ilusión, porque sabe que solo es una ilusión, y nada más que eso.
Un maestro de Dios está tan dormido en el sueño del mundo como el resto de sus hermanos, pero él sabe que está soñando, y también sabe lo que le espera al despertar. Este conocimiento reconfigura todo lo que percibe, todo lo que considera y, en consecuencia, todo su comportamiento, pues sabe Quién es él, Quiénes sus hermanos y Quién es su Padre.
IV Isaías 42:16 «Llevaré a los ciegos por un camino que no conocían; los guiaré por sendas que no han conocido. Haré que las tinieblas se iluminen ante ellos, y que los caminos torcidos se enderecen. Estas cosas haré por ellos, y no los abandonaré».
Mateo 20:28 «Pues el Hijo del Hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos».
V Tú eres eso que ellos entienden. Tú eres el traductor de la Palabra de Dios. Ese es tu papel. En ti ven algo con lo que pueden identificarse, porque ven que eres igual que ellos, pero tu testimonio resuena en sus corazones y eso hace que se sientan inclinados a imitarte y a seguirte. Es una relación similar a la que tú estás forjando con Jesús. Sin él, la distancia para llegar a Dios sería demasiado grande para que pudieras salvarla por tu cuenta.
Jesús hace de puente hacia Dios, al igual que tú haces de guía y puente con tus hermanos. El testimonio de la vida de Jesús y sus palabras te inspiraron a ti, y ahora Jesús necesita tu cuerpo para comunicar su evangelio. Pero recuerda: no actúas según tu propia iniciativa y criterio; te haces a un lado y dejas que él te guíe. Cuídate mucho de emprender nada por tu cuenta. Aquieta tu mente y aguarda Su Voz.
VI Esta lección es una rendición. Una rendición profunda y definitiva. Ya no se trata de comprender, ni de luchar, ni de intentar hacer las cosas bien. Hoy solo se te pide que te hagas a un lado. Que dejes de interferir. Que te apartes humildemente y permitas que algo más grande que tú te guíe.
Tu personaje no sabe nada. Solo sabe repetir lo aprendido, proyectar miedo y reforzar la separación. Tu historia personal, tus opiniones, tus juicios, tus interpretaciones… todo eso forma parte de la barrera que te impide ver. No tienes que destruir esa barrera: basta con que no la sigas alimentando. Basta con retirarte.
Hacerse a un lado es un acto de verdadera humildad. Es dejar de pretender saber quién eres o qué es mejor para ti. Es confiar en que hay una sabiduría en ti que lo sabe todo, y que esa sabiduría hablará si se lo permites. No tienes que saber adónde vas. No tienes que entender el camino. Solo tienes que dar un paso atrás y permitir que se te muestre.
Hoy se te pide una sola cosa: confianza. No en tus fuerzas, sino en la Fuerza que te habita. No en tus ideas, sino en la Voz que habla por Dios. Hoy se te ofrece una nueva manera de vivir: guiado, acompañado, sostenido en todo momento. Entrégate a esa Guía con mansedumbre. Camina despacio, sin saber, pero con la certeza de que no estás solo y de que el camino que se te muestra es el único que tiene sentido. Y entonces los milagros empezarán a ocurrir a tu alrededor.
