Camino con Dios en perfecta santidad.
1. La idea de hoy no es más que la simple verdad que hace imposible la noción del pecado.
2Afirma que la culpa no tiene causa, y al no tenerla no existe.
3Es la consecuencia natural de esa idea fundamental que se menciona con tanta frecuencia en el Texto: las ideas no abandonan su fuente.I
4Si esto es cierto, ¿cómo vas a poder estar separado de Dios?
5¿Cómo vas a poder caminar por el mundo solo y separado de tu Fuente? II
2. Las ideas que presentamos en nuestro plan de estudios no se contradicen.
2La verdad ha de ser siempre verdad para ser verdadera.
3No puede contradecirse a sí misma, ni ser verdad en unos casos y en otros no.
4Tú no puedes caminar por el mundo separado de Dios, porque no podrías existir sin Él.
5Él es tu vida.
6Él está donde tú estás.III
7Solo hay Una Vida.
8Y esa es la Vida que tú compartes con Él.
9Nada puede estar separado de Él y seguir viviendo.IV
3. Mas donde Él está, también ha de haber santidad, además de vida.
2Todo lo que vive comparte todos Sus Atributos.
3Todo lo que vive es tan santo como Él mismo, porque lo que comparte Su Vida forma parte de la Santidad, y es tan imposible que albergue pecado como que el sol decida ser de hielo, el mar estar separado del agua o la hierba crecer con las raíces suspendidas en el aire.
4. Hay una Luz en ti que jamás puede extinguirse, y Cuya Presencia es tan santa que el mundo se santifica por tu causa.
2Todo lo que vive te brinda dones, y los deposita a tus pies con gratitud y alegría.
3El aroma de las flores es el don que ellas te ofrecen.
4Las olas se inclinan ante ti, los árboles extienden sus brazos para protegerte del sol, y dejan caer sus hojas para que pises con suavidad, mientras el viento se torna un susurro alrededor de tu santa cabeza.
5. La Luz en ti es aquello que el universo anhela contemplar.
2Todas las cosas vivientes se aquietan ante ti, pues reconocen a Aquel que camina contigo.V
3La Luz que llevas contigo es la de ellos mismos.
4Y así es como ven en ti su propia santidad, y te saludan como Salvador y como Hijo de Dios.
5Acepta su reverencia, pues se debe a que la Santidad misma camina contigo, transformando en su dulce Luz todas las cosas a Su semejanza y a Su pureza.VI
6. Así es como opera la salvación.
2Cuando te haces a un lado, la Luz que hay en ti avanza y envuelve al mundo.
3No proclama que el fin del pecado es el castigo y la muerte.
4El pecado desaparece sin estruendo, con una sonrisa, cuando se percibe su pintoresco disparate.
5La noción del pecado es una idea insensata, un sueño tonto, quizá ridículo, pero no temible.
6¿Y quién querría retrasar ni un instante su acercamiento a Dios por causa de un capricho tan absurdo?
7. Sin embargo, has malgastado muchos años en esa idea absurda.
2El pasado ha desaparecido junto con todas sus fantasías.
3Esas fantasías ya no te retienen.
4El acercamiento a Dios está próximo.
5Y en ese breve intervalo de duda que aún permanece, quizá pierdas de vista a tu Compañero y lo confundas con el viejo sueño absurdo que ya terminó.
8. «¿Quién camina conmigo?».
2Deberías hacerte esta pregunta mil veces al día, hasta que la certeza disipe toda duda y establezca la paz.
3Hoy, deja de dudar.
4Dios habla por ti al responder a tu pregunta con estas palabras:
5Camino con Dios en perfecta santidad.
6Ilumino el mundo, ilumino mi mente,
7Así como a todas las mentes que Dios creó una sola contigo.VII
I T-T-19.I.8:7 «El RESULTADO de una idea NUNCA está separado de su fuente».
T-26.VII.16:2-3 «Dios dispone que tú aprendas lo que por siempre ha sido verdad: que Él te creó como parte de Sí Mismo. Y eso necesariamente tiene que seguir siendo verdad, PORQUE las ideas no abandonan su fuente». (Ver también la nota de la Lección 132).
II La lección de hoy es muy sencilla y muy poderosa. Consiste simplemente en eliminar todo lo que no existe, porque no es verdad, y que quede únicamente lo que realmente se encuentra ahí. Para hacer bien esta lección, tan solo necesitas retirar de tu mente todas las ideas que tú has puesto ahí por tu cuenta. No hace falta que hagas nada más. Has de retirarlas por la sencilla razón de que no son ciertas, están estorbando y te impiden percibir la verdad en ti y en todo.
Tal vez pienses que este Curso te está pidiendo que creas en una serie de ideas maravillosas que contradicen lo que el mundo te enseña acerca de la realidad, y cuya veracidad es indemostrable. No es así. Lo que este Curso te propone es casi lo contrario: te pide precisamente que dejes de creer en todas esas historias que te cuentas a ti mismo. No son verdad. No puedes ni imaginarte cómo verías el mundo si dejaras de decirte a ti mismo constantemente cómo es.
Date cuenta de que te pasas la vida hablándote a ti mismo. Ese diálogo interno obsesivo tiene como propósito fijar en tu mente una descripción del mundo que es falsa, y, precisamente porque es una grandísima mentira, necesita sustentarse constantemente con ese parloteo incesante. Si dejaras de hablar contigo mismo, verías un mundo diferente.
Es muy importante que tomes conciencia de por qué, y cómo, ves el mundo como ahora crees que es. No te das cuenta del enorme esfuerzo que realizas para mantener ese mundo en tu mente. ¿Te has preguntado alguna vez por qué no puedes parar tu diálogo interno y cuáles son sus efectos? Pues bien, ahora lo sabes. Cuando cruce por tu mente la idea de que este Curso está tratando de lavarte el cerebro y convencerte de alguna pintoresca fantasía, pregúntate si no es exactamente eso lo que tú estás haciendo todo el rato contigo mismo.
No te amedrentes por verte incapaz de detener tu diálogo interno. Si bien es óptimo que aprendas a aquietar tu mente y llevarla al silencio, no podrás contener esa tendencia tuya a contarte historias constantemente, al menos al principio. Pero sí puedes reenfocar su temática.
Quizás recuerdes cómo el Texto explica que el Espíritu Santo puede usar los recursos del ego para su santo propósito. Esto es exactamente lo que se te propone que hagas cuando se te pide que consideres y apliques las ideas diarias de este libro al mundo que tú conoces. Vigila tu diálogo interno, toma conciencia de él y no permitas que se desboque en pensamientos de pecado, culpa y ataque. Aprende a tomar las riendas de tus interpretaciones, y llévalas por sendas más amables. En cualquier caso, van a ser igualmente fantasiosas e irreales, pero ya no te harán daño, y pueden ayudarte a preparar tu mente para el perdón.
Por sus frutos los conoceréis. A estas alturas ya debes tener bastante claro a qué saben los frutos del mundo. ¿Te gusta su sabor? ¿Nutren tu alma? ¿Te hacen feliz y dichoso, y te dan paz? Si no es así, ¿por qué los sigues comiendo? Prueba otra cosa, a lo mejor te gusta más.
Caminas por el mundo en perfecta santidad por la sencilla razón de que Dios te creó santo, aunque, como ahora ya sabes, tú haces enormes esfuerzos para convencerte de lo contrario.
Deja de creer. Limpia tu mente y mira al mundo de nuevo. Recuerda que no tienes que hacer ningún esfuerzo para instaurar en ti otra manera de ver; tan solo necesitas dejar de esforzarte por imponerte a ti mismo una visión enfermiza. Solo eso. Nada más.
No te preocupes si descubres con sorpresa, después de medio año haciendo estos ejercicios, que no entendiste bien las primeras lecciones. «Mis pensamientos no significan nada». Pero no solo eso: además de no tener ningún significado real, tus pensamientos insignificantes están bloqueando tu visión.
Caminas por el mundo en perfecta santidad. Ahora solo hace falta que te des cuenta de que realmente es así. Siempre ha sido así, y siempre lo será.
III Juan 14:3 «Y cuando me vaya os prepararé un lugar. Volveré a vosotros y os llevaré conmigo, para que donde yo esté, estéis también vosotros».
IV Hechos 17:28 «Pues en Él vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser, como también han dicho algunos de vuestros propios poetas: “Porque también somos su descendencia”».
V Es de notar que la expresión original en inglés aquí es living things, es decir, «cosas vivientes». Es una expresión que aparece cuarenta y seis veces en elTexto. Sin embargo, la expresión —mucho más usual en inglés— living beings, «seres vivientes» en español, no aparece ni una sola vez. La versión delCurso de la FIP, sin embargo, siempre la traduce como «seres vivientes». Jesús se refiere a las ilusiones del mundo como «cosas», no como «seres». Es muy importante tener esto en cuenta, porque representa un cambio de paradigma absoluto sobre la naturaleza y condición del concepto «persona». Las personas no son «seres» causantes de nada, no son causas, sino efectos. Tu condición de «ser» no procede de esa idea «personal» que tienes de ti mismo, sino de tu condición de Hijo de Dios.
VI Génesis 1:26-27 «Entonces dijo Dios: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza”».
VII Esta lección afirma algo que el ego no puede tolerar: que caminas con Dios, en perfecta santidad. No como una promesa lejana, no como una posibilidad futura, sino como un hecho presente. Y eso lo cambia todo.
Tu mente aún puede resistirse. Puede decir: «No es verdad. Yo no soy santo. No camino con Dios. No lo siento, no lo veo, no lo creo». Y sin embargo, lo estás haciendo. Aunque no lo sepas. Aunque no lo sientas. Aunque tus pensamientos digan lo contrario, la verdad no ha cambiado. La santidad es tu estado natural. No depende de tus acciones, de lo que creas ni de tu historia personal. Es el reflejo de lo que eres, y lo que eres jamás ha dejado de estar unido a Dios.
Hoy se te dice: deja que esa luz que hay en ti vaya por delante. No tienes que empujarla, ni fabricarla. Solo tienes que permitirle que te guíe. Y verás cómo el mundo empieza a reconocerte. No porque tú digas nada, sino porque ellos verán en ti lo que hay en ellos. Verán su propia luz reflejada. Y entonces sabrán.
No se trata de hacer. Se trata de permitir. No se trata de cambiar nada. Se trata de mirar desde otro lugar. Tu luz no tiene que demostrar nada. Solo tiene que estar. Y cuando está, todo se transforma. Esta es la clave: hazte a un lado, y deja que la santidad que camina contigo transforme al mundo mientras pasas. Así de simple. Así de poderoso.
