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LECCIÓN 175

Dios es solo Amor, por lo tanto, eso es lo que soy yo.

1. L-159 «Doy los milagros que he recibido».I

Dios es solo Amor, por lo tanto, eso es lo que soy yo.

2. L-160 «Yo estoy en mi hogar. El miedo es el que es un extraño aquí».II

Dios es solo Amor, por lo tanto, eso es lo que soy yo.


I ¡Alégrate, hermano! ¡Eres tan santo como yo!

II Las dos ideas de este repaso ofrecen una corrección total de la percepción: «Doy los milagros que he recibido» y «Yo estoy en mi hogar. El miedo es el que es un extraño aquí». Jesús no está proponiendo aquí un ideal a alcanzar, sino describiendo un hecho que se olvida: ya estás en casa, ya has recibido el milagro. Todo lo demás es distracción.

Dar el milagro no significa tener una experiencia extraordinaria ni sentir un impulso místico. Significa extender lo que ya se te ha dado, sin interferencias, sin condiciones. El milagro no se produce: se permite. No es el resultado de tu estado emocional, sino de tu disposición a no oponerte a lo que es. Si aún crees que tienes que hacer algo para recibirlo, no lo estás reconociendo como dado. Y mientras tanto, lo retienes.

El recuerdo del hogar no se construye con afirmaciones ni con comprensión intelectual. Se activa cuando dejas de buscarlo fuera. El miedo aparece cuando se olvida ese reconocimiento y se adopta el punto de vista del extraño. Pero el miedo es precisamente eso: un visitante ilegítimo, un pensamiento ajeno que ha ocupado un lugar que no le pertenece.

Aceptar esta lección es reestablecer el orden en tu mente. No se trata de resistir al miedo, sino de no legitimarlo. El hogar es tu estado natural. El milagro, tu función. El miedo, una ilusión sin raíces. El Curso no pide que comprendas eso: solo que no lo niegues más. Y entonces podrás decir: «Recuerdo que antes tenía miedo, pero ahora no consigo recordar para qué sirve».