No soy un cuerpo. Soy libre.
Pues sigo siendo tal como Dios me creó.
1. L-182 «Me aquietaré un instante e iré a mi hogar».
2¿Por qué iba a elegir quedarme un instante más donde no me corresponde, cuando Dios mismo me ha dado Su Voz, que me invita a regresar a mi hogar?I
3No soy un cuerpo.
4Soy libre.
5Pues sigo siendo tal como Dios me creó.
I Esta lección no habla de lugares, habla de estados mentales. El “hogar” al que se nos invita a regresar es ese espacio interno donde hay paz, donde reconocemos quiénes somos. Cada vez que te descubras en un estado que no te gusta —ansiedad, juicio, irritación— recuerda: ese no es tu hogar.
Di simplemente: “Me aquietaré un instante e iré a mi hogar”, y reconoce que tienes derecho a un estado mental distinto, uno que sí te pertenece. La clave está en parar, en no negociar con el malestar, y en permitirte volver a ti mismo, donde el Amor te espera.
En el silencio de mi quietud encuentro la paz y estoy en Dios.
