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LECCIÓN 237

Quiero ser ahora tal como Dios me creó.

1. Hoy aceptaré la verdad acerca de mí mismo.I

2Me alzaré glorioso y dejaré que la luz que mora en mí resplandezca hoy sobre el mundo.II

3Traigo al mundo la buena nueva de la salvación que oigo cuando mi Padre Dios me habla.

4Y contemplo el mundo que Cristo quiere que vea, consciente de que el amargo sueño de la muerte ha concluido, consciente de que es la Llamada de mi Padre.

2. Hoy Cristo es mis ojos,

y Suyos son los oídos que escuchan la Voz de Dios.

2Padre,

vengo a Ti por medio de Aquel que es Tu Hijo,

y también mi verdadero Ser.

3Amén.


I La idea que tienes de ti mismo no tiene ninguna importancia, salvo para ti. Para Dios siempre has sido y serás el santo Hijo que Él creó con Amor; el Cielo te contempla inmutablemente con ojos de ternura. Tú eres el único que ha cultivado una opinión negativa sobre sí mismo, y la salvación no es más que soltar esa idea equivocada y aceptar la verdad.

Concédete hoy el don de tu propia benevolencia. Perdónate incluso esa extraña costumbre de sentirte ajeno a la felicidad de la Creación. Recuerda que tu valor no depende de tus pensamientos acerca de ti, sino de lo que eres en Dios: Su extensión perfecta y amada.

Ser “tal como Dios te creó” no es un ideal que debas alcanzar con esfuerzo, sino un estado que ya es tuyo y que solo espera ser reconocido. Cambiar la autoimagen distorsionada por la visión de Cristo es el núcleo de la salvación. Hoy, decide mirarte como Dios te mira: con absoluto Amor y sin sombra de condena.

Piensa solo que Dios te ama, y que tú también estás aprendiendo a amarte con ese mismo Amor. Permite que esa luz, que ya mora en ti, resplandezca sobre el mundo y anuncie el final del amargo sueño de la separación. Hoy, deja que Cristo sea tus ojos y tus oídos, y mira todo con la inocencia que siempre ha sido tuya.

II T-23.I.3:1 «Camina glorioso, con la cabeza bien alta, y no temas ningún mal».

Isaías 60:1 «Levántate, resplandece; porque ha llegado tu luz. Y la gloria de Yahveh se ha alzado sobre ti».

Quiero ser ahora tal como Dios me creó.

Dejo brillar la luz de Cristo en mí y escucho la Voz de mi Padre.