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LECCIÓN 258

Que recuerde que Dios es mi meta.

1. Lo único que se requiere es entrenar nuestras mentes para pasar por alto todo objetivo insignificante e insensato y recordar que Dios es nuestra meta.I

2Su recuerdo se encuentra escondido en nuestras mentes.

3Ha sido ocultado por nuestros insignificantes afanes sin sentido, que no nos aportan nada y además son irreales.

4¿Vamos a seguir inconscientes del fulgor de la Gracia de Dios, persiguiendo en su lugar los juguetes y baratijas del mundo?

5Dios es nuestra única meta y nuestro único Amor.

6No tenemos otro propósito que recordarle a Él.

2. Nuestro único objetivo es recorrer el camino que nos conduce a Ti.

2No tenemos otra meta que esta.

3¿Qué podríamos querer sino recordarte a Ti?

4¿Qué podríamos andar buscando sino nuestra Identidad?


I Lee esta Lección con mucha atención y luego descansa. Vuelve a leer, y vuelve a descansar. Hazlo varias veces, incluso a lo largo de varios días. No te esfuerces en creer ni en entender nada: simplemente lee y descansa. Nada más se requiere.

Date cuenta de que ahora no tienes a Dios por meta porque lo has olvidado. Y observa que la Lección no te pide que hagas de Dios tu meta, sino que recuerdes que Dios es tu meta. En verdad, Dios no es una meta: Dios es tu Realidad. Pero mientras dure el olvido, la práctica consiste en recordar. Entrenar la mente a pasar por alto todo objetivo insignificante e insensato y volver, una y otra vez, a ese único propósito: recordar a Dios.

Su Recuerdo está escondido en tu mente, velado por nimios afanes sin sentido que no te aportan nada y, además, son irreales. ¿Vas a seguir inconsciente al fulgor de la Gracia de Dios, persiguiendo los juguetes y baratijas del mundo en su lugar? Dios es tu única Meta y tu único Amor. No hay otro propósito que recordarle a Él.

El perdón es el medio: perdonar es dejar pasar; es no conceder valor a los objetivos menores que compiten por tu atención (la culpa de tu hermano, tus preocupaciones, cualquier fruslería mental). Así se simplifica la mente. Y purificar significa precisamente eso: hacerla una, devolverle la simplicidad de un solo querer. Hoy elige un único objetivo y centra tu voluntad en él. No fuerces nada: piensa en Él a menudo, tenle presente en tu vida, y basta. La constancia, más que el esfuerzo, abre paso al Recuerdo.

Esta Lección enlaza con las anteriores: Dios es mi única meta hoy (256), Que recuerde siempre cuál es mi propósito (257). El hilo es claro: perdón, propósito, recuerdo. Entrenamiento mental para elegir de nuevo y sostener esa elección con suavidad y perseverancia. Lee y descansa; suelta y recuerda; deja pasar y vuelve a Dios.

Padre, que hoy recuerde que Tú eres mi Meta.

Aparta de mi mente los objetivos nimios, y haz que Tu Recuerdo se alce en mí con suavidad, hasta que solo Tu Amor permanezca en mi conciencia.