Edición Gongarola | www.gongarola.com | ENG

LECCIÓN 180

Dios es solo Amor, por lo tanto, eso es lo que soy yo.

1. L-169 «Por la Gracia vivo. Por la Gracia soy liberado».I

Dios es solo Amor, por lo tanto, eso es lo que soy yo.

2. L-170 «En Dios no hay crueldad, y en mí tampoco».II

Dios es solo Amor, por lo tanto, eso es lo que soy yo.


I ¡Padre, vivo en ti! ¡Qué feliz soy de ser libre!

La Gracia no es una respuesta al sufrimiento. Es su disolución. No llega para suavizar el castigo ni para aliviar la carga, sino para mostrar que nunca hubo ofensa, ni deuda, ni pecado que redimir. Jesús no ofrece consuelo: ofrece despertar. Y la Gracia es el modo en que ese despertar ocurre. Sin esfuerzo, sin mérito, sin historia.

Aceptar que se vive por la Gracia implica renunciar al control, pero también a la culpa. Implica admitir que el Amor de Dios no tiene explicación ni condiciones, y que todo lo que se oponga a eso —todo lo que intente justificar el miedo— es falso.

II En Dios no hay crueldad, y en ti tampoco. Lo cual no significa que no se haya experimentado dolor, sino que el marco donde se lo sostuvo era un error de percepción.

Aquí la crueldad no se opone al amor: se disuelve ante su presencia. No hay lucha entre luz y oscuridad. Solo hay luz, y la oscuridad es lo que desaparece cuando se la deja de proteger. Mientras se mantenga la creencia en una voluntad separada —y con ella la necesidad de defenderse, de atacar, de negociar— se seguirá viendo crueldad. Pero cuando la mente acepta la Gracia, esa visión ya no tiene función.

Esta lección no es una invitación a sentirte mejor contigo mismo. Es una corrección radical del principio de identidad. Vivir por la Gracia significa que no eres lo que hiciste, ni lo que pensaste, ni lo que el mundo dijo de ti. Eres lo que Dios creó. Y eso no se puede dañar.

El amor es lo único que me interesa.

No quiero otra cosa.