Dios es solo Amor, por lo tanto, eso es lo que soy yo.
1. L-167 «Solo hay una vida, y es la que comparto con Dios».I
Dios es solo Amor, por lo tanto, eso es lo que soy yo.
2. L-168 «Se me ha concedido Tu Gracia. La reclamo ahora».II
Dios es solo Amor, por lo tanto, eso es lo que soy yo.
I Soy feliz, pero quiero más. Lo quiero todo.
Aquí se afirma sin rodeos: la vida no es plural, no es variable, no es personal. Hay una sola vida, y es divina. No empieza ni termina, no mejora ni se pierde. No está en el cuerpo, no pasa por etapas, no responde al tiempo. Y si crees otra cosa, es porque estás confundiendo imágenes con realidad.
Jesús no pide que lo entiendas, sino que lo reconozcas. Compartir la vida con Dios significa estar en comunión con lo que no cambia. Significa que toda idea de identidad separada, vulnerable o perecedera es una negación de esa vida. Y esa negación tiene consecuencias, porque produce una percepción fragmentada, frágil y temerosa. Pero sigue siendo solo eso: una negación.
II Y la segunda parte es bien precisa: «Se me ha concedido Tu Gracia. La reclamo ahora». No dice que se te concederá si haces lo correcto, ni que debas esperarla como premio. La Gracia ya te fue dada. Solo queda reclamarla. Eso no significa exigirla, ni manipular emociones para sentirla. Reclamar la Gracia es dejar de poner condiciones para aceptarla.
Esta lección no exige esfuerzo, sino honestidad. Si no experimentas la Gracia es porque todavía crees que hay algo más deseable que ella. Pero cuando ves con claridad que no lo hay, el acto de reclamarla es tan natural como respirar. No hay que buscarla: solo dejar de negar lo que ya es tuyo.
¡Padre, quiero sentirte ahora en mí!
¡Te echo mucho de menos!
