Dios es solo Amor, por lo tanto, eso es lo que soy yo.
1. L-165 «Que mi mente no niegue el Pensamiento de Dios».I
Dios es solo Amor, por lo tanto, eso es lo que soy yo.
2. L-166 «Se me han confiado los Dones de Dios».II
Dios es solo Amor, por lo tanto, eso es lo que soy yo.
I ¡Te amo, Padre! ¡Quiero estar siempre contigo!
Esta lección va al grano: el problema no está en lo que piensas, sino en que niegas el Pensamiento de Dios. Jesús no te acusa, te señala el error. No se trata de que pienses “mejor”, sino de que dejes de bloquear lo que ya está en ti. El Pensamiento de Dios no es un concepto elevado ni una inspiración ocasional. Es la única verdad disponible, y está constantemente ofreciéndose. Si no lo experimentas, es porque has preferido otra cosa.
La mente no puede estar vacía. O afirma el Pensamiento de Dios, o lo niega. No hay término medio. Y esa negación no siempre es agresiva: puede ser sutil, espiritualizada, disfrazada de buena intención. Pero si no proviene del reconocimiento de que Dios es la única Fuente, entonces es distracción.
II Tu Padre te lo ha dado todo. Se te han confiado los Dones de Dios. No es una promesa, es una descripción. Ya los tienes. La cuestión es si estás dispuesto a reconocerlos y, sobre todo, a extenderlos. Porque un don que no se da, se pierde para ti. No porque desaparezca, sino porque lo has escondido bajo tu interpretación.
Esta lección no exige perfección, sino sinceridad. ¿Qué estás eligiendo pensar? ¿Qué estás dispuesto a entregar? Porque si tus pensamientos son tuyos, entonces no sirven. Pero si permites que la mente sea vehículo del Pensamiento de Dios, todo se reorganiza. Sin esfuerzo, sin lucha, sin mérito. Solo por dejar de negar lo real.
