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LECCIÓN 282

Hoy no tendré miedo al amor.

1. Si hoy pudiera comprender tan solo esto, todo el mundo se salvaría.I

2Pues es la decisión de abandonar la locura y aceptarme tal como Dios—mi Padre y mi Fuente— me creó.

3Esta es la resolución de no seguir dormido, perdido en sueños de muerte, mientras la verdad permanece por siempre en la dicha de la vida.  

4Y esta es la decisión de reconocer al Ser que Dios creó como el Hijo que ama y que sigue siendo mi única Realidad.

2. Padre,

Tu Nombre es Amor,

y el mío también.

2Esa es la verdad.

3¿Cómo podría cambiar la verdad simplemente llamándola de otra forma?

4El nombre del miedo no es más que un error.

5Que hoy no tema a la verdad.


I El miedo, la culpa, el pecado o las preocupaciones no son más que diferentes formas de sufrimiento. Puedes llamarlos de muchas maneras, pero en el fondo todos son lo mismo: maneras de amargarte la vida. ¿Para qué?

Cada vez que se te encoja el corazón, reconoce la señal: estás usando tu mente mal y te estás contando cosas que no son verdad. Esa es la voz del ego, que con mil razones intentará convencerte de que tu sufrimiento está justificado. No le creas jamás. Si duele, es mentira. El Curso lo dice con toda claridad: tienes que elegir entre tener razón o ser feliz. Y cada vez que “tienes razón” es siempre tu ego quien la tiene, nunca tú. Tú no tienes razones; tú eres la Verdad.

No temas ni sufras por nada, y mucho menos por el amor. No tengas miedo de perder tu identidad amando. Es cierto que cuando amas perderás todas tus “razones”, pero esas razones eran del ego y no valen nada. No necesitas protegerte del amor, porque el amor es lo único que jamás puede herirte. El amor es la entrega sin medida de tu ser, es tu verdadera vida, y lo más próximo que puedes hacer en este sueño a lo que en el Cielo es crear.

Ama. Permite que el Espíritu Santo te guíe en el amor, porque esa es su especialidad. No intentes controlarlo ni analizarlo. Confía. Jesús camina a tu lado, te acompaña, te ama y te protege más allá de lo que puedas imaginar.

Padre, hoy no tendré miedo al Amor, porque al amarlo todo, descubro que en Ti nada puedo perder.