El Espíritu Santo habla hoy a través de mí.
1. El Espíritu Santo necesita hoy mi voz,
para que todo el mundo pueda escuchar Tu Voz,
y oír Tu Palabra a través de mí.
2Estoy decidido a dejar que Tú hables a través de mí;
no quiero usar otras palabras que las Tuyas
ni tener otros pensamientos aparte de los Tuyos,
pues solo los Tuyos son verdaderos.
3Quiero ser el Salvador de ese mundo que yo hice.
4Pues al haberlo condenado, ahora tengo que liberarlo para poder escapar,
y oír la Palabra que Tu santa Voz me comunicará hoy.
2. Hoy enseñamos lo que queremos aprender, y solo eso.
2Y, de este modo, el propósito de nuestro aprendizaje se convierte en un objetivo sin conflictos, asequible e inmediato.I
3¡Con qué alegría viene el Espíritu Santo a rescatarnos del infierno cuando permitimos que Su enseñanza persuada al mundo a través de nosotros para que busque y encuentre el camino fácil que conduce a Dios! II
I ¿Te has percatado de lo simple que es esteCurso?
La Verdad es simple, y este Curso la refleja. Por eso este es un Curso muy simple: solo dice una cosa, y siempre dice lo mismo. Es una idea sencillísima que se expresa de infinitas maneras y que se refleja en mil formas distintas dentro de las ilusiones de este mundo. En el fondo, su mensaje es siempre claro: Dios es, y tú eres Eso.
Ya lo leíste al comienzo: lo real no corre ningún peligro, las ilusiones no son verdad, y la Paz de Dios consiste en reconocer esto. Eso es todo lo que tienes que aprender y todo lo que tienes que enseñar. Es lo que el Espíritu Santo dice al mundo cuando le prestas tu voz, y es lo que refuerzas en tu propia mente cada vez que te manifiestas así. Así obras milagros, y así sanas. Ese fue el mensaje evangélico que Jesús trajo al mundo, y ese es también tu mensaje. Por eso es tu dicha y tu paz, porque esa es la Voluntad de Dios.
Dejar que el Espíritu Santo hable a través de ti es un honor inmenso. Está al alcance de todo el mundo, aunque, por ahora, pocos se prestan a ello. Este Curso te invita a hacerlo. ¿Cómo negarte? No es una trivialidad: requiere una cierta purificación de la mente y cultivar en ti las características de los maestros de Dios (M-5), cada cual en la medida de su disposición. Es un verdadero milagro, de hecho, la base de todos ellos.
Hoy se te invita a asumir tu papel de salvador del mundo, lo cual es más fácil de lo que imaginas, porque no se te pide hacer nada. Tu fe y tu confianza lo harán todo por ti. El reto no está en hacer, sino en aprender a no interferir. Ya sabes que el ego siempre tratará de inmiscuirse para reivindicar su especialismo, pero el Espíritu Santo se encargará de todo si tú simplemente te apartas y te pones a Su disposición. Tu aula es tu entorno, tus alumnos son quienes se cruzan contigo, y la Lección que enseñas es tu felicidad.
Imagina lo que significa ser un canal: como una tubería que no se desgasta porque no produce nada por sí misma, sino que solo deja fluir lo que pasa a través de ella. Así es dejar hablar al Espíritu Santo: un servicio constante, sin esfuerzo y sin conflicto, porque no hay nada que aportar desde ti, salvo tu disposición. El ego quisiera añadir algo «propio», pero aquí se le niega cualquier participación. Y, aunque al ego le parezca un insulto personal que se te pida tan poco, precisamente ahí está la grandeza: no se te pide nada, salvo permitir que el Amor fluya a través de ti.
Recuerda siempre: no necesitas hacer nada. Como un canal que deja pasar el agua, tu función es dejar pasar la Palabra de Dios. En esa simplicidad está la paz perfecta, y en esa paz reconoces tu verdadera dignidad como instrumento de Su Voz.
II Salmos 144:7 «Extiende tu mano desde lo alto; sálvame y líbrame de las grandes aguas, de la mano de los extraños».
Padre, que hoy mi voz sea la Tuya, y que mi dicha enseñe lo que solo Tu Espíritu puede decir.
