Introducción
1. Ahora iniciamos un nuevo repaso.I
2Ahora estamos mejor preparados para dedicar más esfuerzo y más tiempo a lo que vamos a emprender.
3Somos conscientes de que nos estamos preparando para otro nivel de comprensión.II
4Queremos dar este paso de manera decidida, para poder progresar con mayor certeza, con más sinceridad y con una fe más firme.
5Nuestros pasos hasta ahora han sido inseguros, y las dudas nos han hecho caminar de manera lenta e incierta por el camino que este Curso propone.
6Pero ahora vamos a ir más deprisa, pues estamos adquiriendo una mayor certeza, un propósito más firme, y nuestra meta es más segura.
2. Dios es solo Amor, por lo tanto, eso es lo que soy yo.III
2Este es el pensamiento que debe preceder a las ideas que vamos a repasar.
3Cada una de ellas clarifica algún aspecto de este pensamiento, o ayuda a que sea más significativo, más personal y verdadero, y más descriptivo del santo Ser que compartimos y que ahora nos preparamos para conocer de nuevo.
4Solo este Ser conoce el Amor.
5Solo este Ser es perfectamente consistente en Sus pensamientos, conoce a Su Creador, se comprende a Sí Mismo, goza de un Conocimiento y Amor perfectos, y nunca se aparta de Su estado constante de unión con su Padre y Consigo Mismo.
3. Y es Esto lo que nos espera al final del viaje.
2Cada paso que damos nos acerca un poco más.
3Este repaso acortará el tiempo de forma inconmensurable si tenemos presente que Esto sigue siendo nuestra meta y que, en la medida en que practicamos, es a Esto a lo que nos acercamos.
4Elevemos nuestros corazones del polvo a la Vida, recordando que esto es lo que se nos ha prometido, y que este Curso nos fue enviado para despejar el sendero de la luz y enseñarnos, paso a paso, cómo regresar al Ser Eterno que creíamos haber perdido.
4. Yo te acompaño en este viaje.
2Pues por un breve tiempo comparto tus dudas y tus miedos para que vengas a mí, que conozco el camino por el que se supera todo miedo y toda duda.
3Caminamos juntos.
4Yo en verdad comprendo tu incertidumbre y tu dolor, aunque sé que no tienen sentido.
5Sin embargo, un Salvador debe permanecer con aquellos a los que enseña, viendo lo que ellos ven, y aun así conservando en su mente el camino que lo condujo a su propia liberación, y que ahora te llevará a la tuya junto con él.
6El Hijo de Dios sigue crucificado hasta que tú recorras el camino conmigo.IV
5. Mi resurrección ocurre de nuevo cada vez que conduzco a un hermano a salvo hasta donde el viaje concluye y se olvida.
2Yo me renuevo cada vez que un hermano aprende que hay un camino para salir de la aflicción y el dolor.
3Y renazco cada vez que la mente de un hermano se vuelve hacia la luz que hay en él y me busca.
4Yo no he olvidado a nadie.
5Ayúdame ahora tú a guiarte de regreso allí donde se inició el viaje, para que hagas una elección diferente conmigo.
6. Libérame al practicar una vez más los pensamientos que te traje de Aquel que ve tu amarga necesidad y conoce la Respuesta que Dios le dio.
2Juntos repasaremos estos pensamientos.
3Juntos les dedicaremos nuestro tiempo y esfuerzo.
4Y juntos se los enseñaremos a nuestros hermanos.
5Dios no permitiría que el Cielo estuviera incompleto.
6El Cielo te aguarda, al igual que yo.
7Sin ti yo estoy incompleto.
8Y al completarme contigo regresaremos juntos a nuestro hogar ancestral, que fue preparado para nosotros antes de que el tiempo existiera, y que se ha mantenido inalterable, inmaculado y seguro, tal como será cuando el tiempo concluya.
7. Que este repaso sea entonces el don que me otorgas.
2Pues solo necesito que oigas mis palabras y las des al mundo.
3Tú eres mi voz, mis ojos, mis pies y mis manos.
4Y por medio de ellos puedo llevar la salvación al mundo.
5El Ser desde el que te llamo no es sino tu Propio Ser.
6A Él vamos juntos.
7Toma a tu hermano de la mano, pues este camino no lo recorremos solos.
8En tu hermano, yo camino contigo y tú conmigo.
9La Voluntad de nuestro Padre es que Su Hijo sea Uno con Él.
10¿Cómo no iba a ser entonces también uno contigo todo cuanto vive?
8. Permite que este repaso se convierta en un periodo en el que compartimos una experiencia que es nueva para ti, pero que es tan antigua como el tiempo mismo, y aún más antigua.
2Santificado sea tu nombre.V
3Y tu gloria por siempre inmaculada.
4Tu plenitud ahora es completa, tal como Dios la estableció.
5Tú eres Su Hijo, y al completar tu plenitud completas Su Extensión.
6Simplemente ponemos en práctica una antigua verdad que ya conocíamos antes de que pareciera que la ilusión se adueñó del mundo.
7Y le recordamos al mundo que está libre de toda ilusión cada vez que decimos:
8 Dios es solo Amor, por lo tanto, eso es lo que soy yo.
9. Con esto comenzamos nuestro repaso de cada día.
2Con esto empezamos y terminamos cada práctica.
3Y con este pensamiento nos vamos a dormir, para despertar con estas mismas palabras en nuestros labios una vez más y saludar un nuevo día.
4Repasaremos las dos ideas del día, acompañadas siempre de este pensamiento, y las utilizaremos para mantenerlo presente en nuestra mente y claro en la memoria durante todo el día.VI
5Y así, cuando terminemos este repaso reconoceremos que esas palabras son verdad.
10. Mas las palabras son tan solo ayudas, y deben utilizarse únicamente al principio y al final de cada práctica para recordarle a la mente su propósito si es necesario.
2Pues nuestra fe nos llegará por lo que experimentaremos cuando practicamos, y no por los medios que utilizamos para llegar a esa experiencia.
3La aguardamos anhelantes, reconociendo que solo gracias a esa experiencia se alcanza la convicción.
4Utilizamos las palabras tratando constantemente de llegar al significado que se encuentra más allá de ellas mismas y de su sonido.
5A medida que nos acercamos a la Fuente de todo significado, el sonido de las palabras se atenúa hasta desaparecer.
6Y es ahí donde encontramos el descanso.
11. Padre nuestro,
afianza nuestros pasos,
aplaca nuestras dudas,
aquieta nuestras santas mentes,
y háblanos.
2No te decimos nada,
pues solo queremos escuchar Tu Palabra y hacerla nuestra.
3Guía nuestra práctica,
como un padre guía a su hijo pequeño por un camino que no comprende.
4Pero el niño lo recorre seguro de estar a salvo,
porque su padre le muestra el camino.
5Por eso te entregamos nuestra práctica a Ti.
6Y si tropezamos,
tú nos levantarás.
7Si olvidamos el camino,
sabemos que podemos contar con que Tú nos lo recuerdes.
8Y si nos desviamos,
tú no dejarás de llamarnos para que regresemos de nuevo.
9Acelera ahora nuestros pasos,
para que caminemos con mayor certeza y rapidez hacia Ti.
10Y aceptamos la Palabra que Tú nos ofreces para unificar nuestra práctica,
al repasar los pensamientos que Tú nos has dado.
11Amén.
I Este Quinto Repaso fue dictado el 11 de mayo de 1970.
II El nuevo «nivel de comprensión» es la Segunda Parte del Libro de Ejercicios. En este repaso, pues, continuamos la preparación para la Segunda Parte que comenzó en el Cuarto Repaso.
III Esta edición delCurso, a diferencia de todas las demás —e incluso de las Notas y el Urtext—, traspone esta línea al comienzo del párrafo y sitúa al final de la Sección el bellísimo Padre Nuestro que la precede, para lograr una mayor consistencia discursiva.
1 Juan 4:16 «Por nuestra parte, hemos conocido y hemos puesto nuestra confianza en el amor que Dios nos tiene. Dios es amor, y quien permanece en el amor, permanece en Dios y Dios permanece en él».
IV Es importante que seas consciente de que esteCurso es profundamente simbólico en su forma. EsteCurso enseña la Verdad, y la Verdad es inefable: en sentido último no se puede poner en palabras. La mente personal con la que te has identificado solo entiende lo concreto, pues ella misma decidió ser concreta y limitada. Por eso, esa mente solo entiende palabras que narran historias que tú puedas comprender.
Ten la absoluta seguridad de que, por un tiempo, te resultará de gran ayuda contemplar a Jesús como un personaje parecido a ti que te acompaña en el camino al despertar, y en cierto sentido eso es verdad. La conexión emocional que estableces con esa figura que te resulta familiar y tan fácil de amar te ayudará inmensamente, te sostendrá y te consolará. A veces, es posible que te preguntes qué poderes sobrenaturales puede tener Jesús para ser capaz de estar contigo todo el tiempo y cumplir la misma función con el resto de tus hermanos. Y entonces, quizás te asalten las dudas de que eso sea posible.
Es fundamental que entiendas que la mente de Jesús que dicta este Curso es una mente permanentemente milagrosa y real, mas la mente con la que tú te has identificado no lo es. Sin embargo, tú existes, eres real, y tu verdadera mente también es real. Esa mente real, o como Jesús nos dice en este Curso, la parte real de tu mente, es la misma mente real que compartes con Jesús. ¿Cómo no iba, entonces, a acompañarte Jesús todo el tiempo en este viaje de iluminación? Esa mente real a la que estás regresando es el Ser que está en ti, en él y en todos tus hermanos, y ese Ser es la única Realidad.
V Mateo 6:9 «Por tanto, orad así: “Padre nuestro que estás en el Cielo, santificado sea tu nombre».
VI Este Quinto Repaso es muy parecido al anterior. La práctica consiste en pasar un rato largo con Dios un par de veces al día: por la mañana y por la noche. Si la meditación de la noche se te hace difícil porque sueles tener sueño, más vale que la hagas por la tarde, después de acabar tu jornada y antes de cenar. En cualquier caso, no olvides dedicar tus últimos pensamientos a Dios cuando te acuestes.
Esas dos meditaciones comienzan y acaban repitiendo el pensamiento central: Dios es solo Amor, por lo tanto, eso es lo que soy yo. Luego enuncias despacio las dos ideas del día y dejas simplemente que se sumerjan en tu mente. No tienes que hacer nada más. Tan solo piensa que esas ideas son ciertas e intenta vivirlas en ti a lo largo del día. Afronta todas las situaciones con las que te encuentres con el espíritu que te inspiran y estate muy atento para ver qué es lo que pasa; te sorprenderás.
Sin hacer ningún esfuerzo, deja que tu comportamiento se alinee con esas ideas. Vive «como si» fueran absolutamente funcionales en ti y plenamente operativas; con el tiempo, notarás que tu vida deja de transcurrir «como si» y comienza a estar en perfecta sintonía con esas ideas. Verás que tú has cambiado, que tu vida ha cambiado y que lo que parece sucederte también.
En todo ese proceso, esfuérzate únicamente en cumplir las instrucciones lo más fielmente posible en lo que respecta a los periodos de práctica y los recordatorios frecuentes a lo largo del día. Mas no hagas absolutamente ningún esfuerzo por creer esas ideas. No hace falta y puede ser contraproducente. Basta con que confíes en que estás haciendo un curso de entrenamiento mental que va a ser extraordinariamente efectivo y sanador. Confía siempre, pero jamás te esfuerces en creer.
No te esfuerces tampoco en hacer nada especial en las meditaciones largas. Son periodos de tiempo en los que la mente descansa feliz y confiada en Dios. Es un tiempo para disfrutar de la paz y permitir que tu corazón se encienda con amor. No es un trabajo en absoluto; más bien, es exactamente lo opuesto. Tiene que convertirse en unos momentos que tu mente recuerde, considere y busque con sumo agrado. Si lo haces bien, se convertirá en el mejor momento del día, y no entenderás cómo es que no lo hace todo el mundo.
Con el tiempo, estar con Dios se convertirá en algo natural en ti y, sin darte cuenta, te volverás una Criatura de Dios que camina despreocupada por un mundo de ilusiones, repartiendo bendiciones y cumpliendo el papel que su Padre le asignó: ser feliz y hacer feliz.
Jesús no pide aquí un repaso académico ni una repetición mecánica. Lo que propone es un entrenamiento de disponibilidad interior: soltar el control, dejar de fabricar sentido y permitir que el significado emerja desde otro lugar. Este Quinto Repaso es, sobre todo, una invitación a escuchar.
Cada día se repasan dos ideas clave, y se nos recuerda que el objetivo no es entenderlas, sino permitir que actúen. Jesús habla de ofrecerlas “con una confianza total”, sin esfuerzo. Y eso es lo que cuesta: soltar la compulsión de entender para permitir que la verdad se revele. Este es un espacio de silencio, no de análisis.
El texto insiste: no hay que preparar nada. Solo acudir al altar con las manos vacías y la mente dispuesta. Por eso este repaso no se dirige al intelecto, sino a la parte de la mente que está lista para recordar. Aquí no se busca información, sino transformación.
LECCIÓN 171
Dios es solo Amor, por lo tanto, eso es lo que soy yo.
1. L-151 «Todas las cosas son ecos de la Voz de Dios».I
Dios es solo Amor, por lo tanto, eso es lo que soy yo.
2. L-152 «Tengo el poder de decidir».II
Dios es solo Amor, por lo tanto, eso es lo que soy yo.
I Puedes oír el eco de la Voz de Dios en todo lo que te rodea… si eso es lo que quieres oír, pues recuerda la ley de la percepción: ves lo que quieres ver y oyes lo que quieres oír.
Este repaso une dos ideas poderosas: “Si quiero, puedo oír la Voz de Dios en todo” y “Soy yo quien decide qué oír”. Ambas apuntan a una misma dirección: todo lo que se experimenta procede de una elección interna. No existe percepción “objetiva”; cada cosa que se ve y se interpreta es el reflejo exacto de la voz que se ha decidido escuchar.
El poder de decisión no es una metáfora amable, es una declaración radical: si se está sufriendo, es porque se eligió el sufrimiento. Y si se desea la paz, esta está disponible ahora mismo, sin condiciones. Pero aceptar esto da vértigo, porque destruye el victimismo y deja a la mente sin coartadas. Ya no hay excusa válida: solo elección. Tú eres el único responsable de tus estados emocionales.
Aquí entra la defensa como mecanismo central del ego. Cada vez que se defiende algo —una idea, una emoción, una imagen— es porque se está intentando sostener una percepción falsa. Jesús lo deja claro: la defensa es una forma de ataque, y toda forma de ataque es un intento de negar la verdad. ¿Y qué se defiende realmente? El yo separado, el sistema de pensamiento que justifica el miedo, la culpa y la proyección.
Este repaso invita a invertir completamente esa dinámica. Si todo refleja la Voz que habla por Dios, entonces no hay necesidad de defenderse de nada. Al contrario: toda experiencia, incluso la que parece dolorosa, puede transformarse en un mensaje de amor si se elige al maestro correcto para interpretarla.
El camino no pasa por mejorar el mundo –el que tu ego ha interpretado por ti–, sino por cambiar de intérprete. Y eso solo requiere una cosa: querer oír la Voz de Dios más que justificar el dolor y la ira. Desde el ego, es decir, desde tu punto de vista, no es fácil, pero es simple. Y está al alcance de quien decide dejar de defenderse y se responsabiliza de lo que ve. Porque la paz llega cuando ya no queda nada que defender.
II ¡Por el amor de Dios! ¡Cómo no ibas a tenerlo! Puedes decidir aquello que quieras; de hecho, eso es lo que es tu voluntad. Pero decide bien.
