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LECCIÓN 217

No soy un cuerpo. Soy libre.

Pues sigo siendo tal como Dios me creó.

1. L-197 «Solo puedo ganarme mi propia gratitud».

2¿Quién debería estar agradecido por mi salvación sino yo mismo?

3¿Y cómo, sino a través de la salvación, puedo encontrar al Ser a Quien debo estar agradecido? I

4No soy un cuerpo.

5Soy libre.

6Pues sigo siendo tal como Dios me creó.


I Esta lección desvela una verdad desconcertante y profundamente liberadora: todo lo que conoces es tu propia mente. No hay nada “fuera” de ella. Lo que ves, lo que crees vivir, lo que interpretas como mundo, no es más que el reflejo de tus pensamientos. Y por eso, la gratitud —como el perdón, el amor o el sufrimiento— sólo puede ocurrir dentro de ti.

Cuando decides salvarte, es decir, cuando eliges otra forma de pensar, quien experimenta esa luz, ese alivio, eres tú. Nadie puede agradecer en tu lugar el regalo que te has dado. Porque la paz que alcanzas no viene de cambiar las condiciones externas, sino de cambiar la historia que te cuentas sobre ellas. Y esa historia la eliges tú. Siempre.

Este es el motivo por el cual tratarte con amor, con compasión y con verdad no es un acto de indulgencia, sino de inteligencia espiritual. Porque al final del día, solo tú vives contigo. Solo tú sabes lo que te cuentas. Y por tanto, solo tú puedes sentir la gratitud que nace cuando dejas de atacar tu mente y comienzas a verla como realmente es: libre, inocente, y tal como Dios la creó.

Padre, ahora recuerdo el Amor que sentíamos cuando nos contemplábamos el uno al otro;

ahora recuerdo el Amor que éramos y que somos.

¿Cómo pude haberlo olvidado?

Mi corazón desborda gratitud.