No soy un cuerpo. Soy libre.
Pues sigo siendo tal como Dios me creó.
1. L-199 «No soy un cuerpo. Soy libre».
2Soy el Hijo de Dios.
3Aquiétate, mente mía, y piensa un momento en esto.
4Y luego regresa a la tierra sin confusión alguna con respecto a Aquel a Quien mi Padre ama eternamente como Su Hijo.I
4No soy un cuerpo.
5Soy libre.
6Pues sigo siendo tal como Dios me creó.
I Esta es una de las afirmaciones más emblemáticas delCurso, y una de las más difíciles de aceptar en lo cotidiano. “No soy un cuerpo, soy libre” no es una negación del cuerpo, sino una declaración de independencia frente a la tiranía de la identificación con lo limitado. Jesús nos dice: aquiétate, detén el ruido mental que insiste en definirte a través de tu historia, tus circunstancias o tu imagen.
Cuando el Curso habla del cuerpo como símbolo, apunta a la construcción mental que hemos hecho de nuestra identidad. Vivimos hipnotizados por lo visible, por lo que cambia, por lo que muere. Pero tú no eres eso. Y en ese instante de quietud, si realmente te lo permites, puedes recordar—aunque sea por un segundo—que sigues siendo tal como Dios te creó: libre, inocente, intacto.
Y luego, sí, regresa al mundo. Pero hazlo sin confusión. Porque el mundo no necesita a alguien más fuerte, más sabio o más preparado. Necesita a alguien que haya recordado, aunque sea por un momento, que no es un cuerpo. Y que desde esa certeza viva con una paz que no viene de este mundo.
¡Gracias, Padre, por mis hermanos!
¡Gracias a ellos sé Quién soy!
Yo debo ser tan santo como ellos,
pues todos somos Tus Hijos.
