Edición Gongarola | www.gongarola.com | ENG

LECCIÓN 226

Mi hogar me aguarda. Voy raudo a él.

1. Puedo abandonar este mundo completamente si así lo decido.

2No mediante la muerte, sino cambiando de opinión sobre su propósito.

3Si creo que el mundo tiene valor tal como lo veo ahora, así seguirá siendo para mí.

4Pero si no le doy valor al mundo que contemplo, ni veo en él nada que desee poseer ni meta que anhele alcanzar, entonces ese mundo se alejará de mí.I

5Pues no habré intentado reemplazar la verdad con ilusiones.

2. Padre,

mi hogar aguarda mi feliz retorno.

2Tus Brazos están abiertos,

y oigo Tu Voz.

3¿Qué necesidad tengo de quedarme en un lugar de vanos deseos y sueños frustrados,

cuando puedo alcanzar el Cielo tan fácilmente?


I El mundo es la alternativa al Cielo. Cielo o mundo: debes elegir; no puedes tener ambos.

En realidad, quieres el Cielo —eso es evidente—, pero intentas encontrarlo en el mundo, y eso no es posible, precisamente porque el mundo es el sustituto del Cielo.

Buscas la paz y el amor, que son atributos celestiales, pero los buscas en las cosas efímeras, donde no están. El mero hecho de buscarlos es una firme declaración de una falsa identidad: la de quien se percibe como «alguien que busca la paz y el amor porque no los tiene».

Deja de buscar y encuentra. Deja de decirte a ti mismo que no eres lo que eres, y comienza a afirmar la verdad de tu Ser.

No busques el Cielo en el mundo; usa el mundo para ir a Él.

No demoraré mi regreso a mi hogar.

Dejo atrás los sueños y regreso a Tu Paz, Padre.