-
LECCIÓN 7
Solo veo el pasado.I
1. Esta idea es particularmente difícil de creer al principio.
2Pero es la razón fundamental de todas las anteriores.
3Es la razón por la que nada de lo que ves significa nada.
4Es la razón por la que has dado a todo lo que ves todo el significado que tiene para ti.
5Es la razón por la que no entiendes nada de lo que ves.
6Es la razón por la que tus pensamientos no significan nada, y son como todas las cosas que ves.
7Es la razón por la que nunca estás disgustado por la razón que crees.
8Y es la razón por la que estás disgustado porque ves algo que no está ahí.
2. Cambiar tu antigua noción del tiempo te resulta muy difícil, porque todo aquello que crees está arraigado en el tiempo, y conservarlo depende de que no aprendas estas nuevas ideas.
2Mas esa es precisamente la razón por la que necesitas nuevas ideas acerca del tiempo.
3Esta nueva idea no es realmente tan extraña como parece al principio.
3. Observa, por ejemplo, una taza.
2¿Estás realmente viendo esa taza, o simplemente estás revisando tus experiencias del pasado de levantar una taza, tener sed, beber de ella, sentir su borde en tus labios, desayunar y así sucesivamente? II
3¿Y no se basan también en experiencias pasadas tus sensaciones estéticas ante esa taza?
4¿De qué otra manera sabrías si este tipo de taza se romperá o no si se te cae?
5¿Qué sabes de esa taza excepto lo que aprendiste acerca de ella en el pasado?
6Si no fuera por el pasado, no tendrías ni idea de lo que es esa taza.
7Entonces, ¿realmente la estás viendo? III
4. Mira a tu alrededor.
2Esto es igualmente cierto para cualquier cosa que mires.
3Reconócelo aplicando la idea de hoy indistintamente a todo lo que te llame la atención.
4Por ejemplo:
5Solo veo el pasado en este lápiz.
6Solo veo el pasado en este zapato.
7Solo veo el pasado en esta mano.
8Solo veo el pasado en ese cuerpo.
9Solo veo el pasado en esa cara.
10No te entretengas en ninguna cosa en particular, pero recuerda no omitir nada deliberadamente.
11Echa una rápida mirada a cada objeto, y luego pasa al siguiente.
12Tres o cuatro periodos de práctica, de un minuto más o menos, serán suficientes.IV
I Solo ves el pasado porque el significado de todo lo que percibes se lo adjudicaste en el pasado, y porque, en verdad, tú no te relacionas con las cosas, sino con lo que estas significan para ti. Los significados de las cosas son como etiquetas que tú mismo les pusiste en el pasado. En esa etiqueta viene escrito lo que esa cosa es para ti, y eso no solo atañe a los objetos, sino también, e incluso más claramente, a las personas con las que te relacionas.
Cuando dices que conoces algo o a alguien, en realidad quieres decir que eso ya lo has juzgado en el pasado, y para emitir ese juicio en su día te basaste en lo que aprendiste en un pasado aún más antiguo.
Este Curso le da una enorme importancia a esta idea, no solo aquí, sino también en el Texto. Por ejemplo, tres secciones del Capítulo 13, desde «La función del tiempo» (T-13.IV) hasta «El presente eterno» (T-13.VI), se refieren a la noción del tiempo y al hecho de que «… para el ego el pasado es fundamental, pues en el fondo cree que es el ÚNICO aspecto significativo del tiempo» (T-13.IV.4:2).
Habla de las sombrías figuras del pasado, basadas en ilusiones, que impiden la visión de la realidad presente. Dice: «Nacer de nuevo es dejar ir el PASADO y CONTEMPLAR EL PRESENTE SIN CONDENA» (T-13.VI.3:5).
«…todo aquello que crees está arraigado en el tiempo, y conservarlo depende de que no aprendas estas nuevas ideas» (T-13.IV.2:1). Todo lo que hemos aprendido lo aprendimos del pasado, eso no puede discutirse. Por tanto, todo lo que pensamos que sabemos está basado en el pasado. Miramos al presente a través del filtro de nuestro aprendizaje anterior.
Para entrenar la mente en una nueva manera de contemplar la realidad, es indispensable deshacer antes lo que se ha aprendido y tomado como cierto en el pasado. Por eso, este Curso insiste tanto en no dejar que aquello que aprendiste en el pasado sea la luz que te guíe en el presente.
En lugar de ello, exhorta a dirigirse al Espíritu Santo en todo momento para pedirle que te enseñe Su visión del presente, porque el presente es la oportunidad de asignar nuevos significados a lo percibido. Y eso es precisamente lo que significa «nacer de nuevo» o «renacer».
II Esta misma intuición gnoseológica fue expresada poéticamente por Alfred, Lord Tennyson en su poema «The Ancient Sage», donde afirma que los sentidos no informan de la verdad, sino que reflejan lo que la mente está dispuesta a recibir.
El sabio antiguo
«Una vez, en una aldea solitaria, no había pasado ni un mes cuando oí hablar de un hombre, un Sabio, a quien todos alababan y a quien algunos creían el más sabio de los sabios; aunque otros decían que su verdadera sabiduría no era de este mundo y que vivía apartado, retirado de los hombres, en la montaña. Hacia allí dirigí mis pasos, yo, un joven que apenas había aprendido la fe de la razón, pero que seguía hambriento de algo que alimentara la mente y el corazón.
Lo encontré sentado sobre una roca que miraba hacia el oeste; las montañas ardían en rojo con el atardecer y el valle yacía oscuro abajo. Su semblante era sereno, sus ojos claros, y en su rostro habitaba una paz solemne. Le hablé y le pregunté qué pensaba de la vida y la muerte, de Dios y del destino humano.
No respondió de inmediato; contempló un momento el sol que se hundía y luego se volvió hacia mí y dijo: «Oh tú, que preguntas por tales cosas, aprende primero a conocerte. El mundo exterior no es sino la sombra del mundo interior. Las formas que contemplas son solo signos de algo más profundo que los sentidos no alcanzan.
Los hombres ven las apariencias y las llaman reales; pero lo que ven está modelado por lo que son. El ojo no transmite la verdad, sino aquello que la mente está dispuesta a recibir. El oído solo oye según el corazón que escucha. Así, cada cual fabrica un mundo a su imagen y habita dentro de los límites de su propia visión.
No busques a Dios entre las estrellas o los mares, ni en el trueno ni en el oleaje profundo. No está lejos: es más cercano que tu aliento, más próximo que tus manos y tus pies, más íntimo aún que el pensamiento. El alma que se vuelve hacia dentro lo encuentra ya allí, Vida de la vida.
Ese sentido de «yo» al que ahora te aferras, que dice «estoy separado», «estoy solo», no es más que una nube pasajera ante el sol. Cuando se disuelve, la luz permanece intacta, indivisible y plena.
No preguntes qué será de ti tras la muerte. La muerte es solo un cambio de estado, no el fin del ser. Así como despertaste del sueño, así despertarás de lo que los hombres llaman tumba. El miedo a la muerte nace de ignorar lo que eres.
El tiempo es un sueño que has aprendido a soñar; el espacio, una forma que el pensamiento dio a las cosas. En verdad no hay antes ni después, ni aquí ni allí; todo vive en el Ahora. La eternidad no es tiempo interminable, sino la Presencia profunda en la que el tiempo aparece.
Por tanto, permanece en silencio. Deja caer todo esfuerzo. Cesa el trabajo de la mente ansiosa. La Verdad no se alcanza por el razonamiento ni se apresa por la voluntad o el pensamiento sutil. Llega cuando estás vacío de ti mismo y se revela por sí sola, evidente y segura.
Vive de tal modo que, cuando se descorran los velos de los sentidos y se disuelvan todas las apariencias de la vida exterior, no lamentes la pérdida de lo que era falso, sino que te reconozcas uno con lo que Es».
Calló. El sol se había puesto; las estrellas aparecieron. Y en el silencio del aire de la montaña sentí una Presencia más honda que todas las palabras».
III Este párrafo es un razonamiento gnoseológico que cuestiona la naturaleza misma del hecho de conocer. Aquí se equipara «ver» a «asignar recuerdos», y la pregunta es: ¿es eso lícito? ¿Crees que eso es realmente conocer?
IV Esta línea aparece en la versión de la FIP, pero no está en el Urtext ni en la Notas de Helen.
-
LECCIÓN 6
Estoy disgustado porque veo lo que no está ahí.
1. Los ejercicios que vas a hacer con esta idea son muy similares a los anteriores.
2También en este ejercicio es necesario que nombres muy específicamente tanto la forma que adopta la perturbación (enfado, miedo, preocupación, depresión, etc.) como la causa que crees que la ha provocado.
3Por ejemplo:
4Estoy enfadado con ____ porque veo lo que no está ahí. I
5Estoy preocupado por ____ porque veo lo que no está ahí.
2. Puedes aplicar la idea de hoy a cualquier cosa que parezca disgustarte, y puedes utilizarla con provecho a lo largo del día con ese fin.
2Sin embargo, los tres o cuatro periodos de práctica que hoy se requieren deben estar precedidos de más o menos un minuto de búsqueda mental, como en los ejercicios anteriores, y luego aplica la idea a todo pensamiento perturbador que descubras en esa búsqueda.
3. Otra vez, si te resistes a aplicar la idea a algunos pensamientos que te perturban más que a otros, vuelve a recordarte las dos advertencias que usaste en la lección anterior:
2No hay disgustos pequeños.
3Todos ellos perturban por igual mi paz mental.
Y luego di:
4No puedo conservar esta forma de disgusto y desprenderme de las otras.
5Para hacer bien este ejercicio consideraré que todas son iguales.
I Lo que te disgusta no está ahí fuera; está en tu mente. Es en tu mente donde se encuentran el malestar, su causa y también la idea de que todo ello está fuera de ti.
Efectivamente, lo que provoca tu disgusto no es algo que esté presente ante ti, pues, como ya has visto antes, lo que crees ver ahí fuera no tiene ningún significado en sí mismo. Tu enfado, en realidad, proviene de una historia que tú te has contado, de una determinada interpretación de la «realidad».
Lo que te disgusta no es lo que percibes, pues eso que ves en sí mismo no significa nada (L-1). Lo que te disgusta es la interpretación que tú haces de ello porque consideras que frustra tus expectativas, y ahora dices que eso está mal sin pararte a considerar que quizás tus expectativas eran inconvenientes. Una vez que te has erigido en juez de la realidad, es difícil tomar conciencia de la arrogancia que supone sentenciar lo que percibes desde tu exclusivo y peculiar sistema de referencia.
Ver esto con claridad no es una tarea trivial; requiere de una grandísima honestidad. En verdad, es una proeza tal que, cuando la logres, te aportará una enorme liberación y la capacidad de controlar tus estados de ánimo.
Este ejercicio es una invitación a reflexionar, y debes tenerlo en cuenta siempre que cualquier cosa o circunstancia parezca molestarte de cualquier manera. En realidad, lo que te hace sufrir solo es una ilusión de tu propia factura.
Pero estate prevenido, porque comprobarás que, justo en el momento en que cuestiones la causa de tu disgusto, el ego inmediatamente comenzará a proporcionarte de manera automática un sinnúmero de «razones» para justificar tu contrariedad. Los juicios de condena siempre están «justificados», y esa es precisamente la «voz del ego»: un ecosistema perfectamente consistente de «razones» demenciales que has asumido como verdaderas.
Aunque este es tan solo uno de los 365 ejercicios de este Libro de Ejercicios, puedes y debes usarlo a partir de ahora siempre que algo parezca perturbarte. Considera que hoy es el día en que aprendes que la causa de tus disgustos está en ti, y no ahí fuera. Tú eres el responsable de todos tus sufrimientos. Y aunque esa idea ciertamente es perturbadora, date cuenta de que también contiene la clave de tu liberación, pues deja en tus manos el control de todos tus estados mentales.
Tómate muy en serio estos ejercicios, pues son poderosísimas herramientas que te permitirán recuperar el control de tu mente. Lo habías perdido, y ni siquiera te habías dado cuenta de ello.
-
LECCIÓN 5
Nunca estoy disgustado por la razón que creo.
1. Esta idea, al igual que la anterior, puede aplicarse a cualquier persona, situación o acontecimiento que creas que te está causando dolor.I
2Aplícala de manera específica a todo aquello que pienses que te causa malestar, y describe el sentimiento que experimentas como te parezca adecuado.
3El disgusto puede parecer miedo, preocupación, depresión, ansiedad, ira, odio, celos o cualquier otro sentimiento que tú percibes como diferentes formas de malestar.
4Mas no es cierto que sean diferentes.
5Sin embargo, hasta que no aprendas que la forma no importa, cada una de ellas es un tema apropiado para la práctica de hoy.II
6Aplicar la misma idea a cada una de estas formas de malestar por separado es el primer paso para llegar a reconocer finalmente que todas son lo mismo.
2. Cuando apliques la idea de hoy a la causa específica que crees que motiva tu disgusto, usa tanto el nombre de la forma en que ves la perturbación como la «causa» que le atribuyes.
2Por ejemplo:
3No estoy enfadado con ____ por la razón que creo.
4No tengo miedo de ____ por la razón que creo.
5Pero, de nuevo, esto no debe sustituir la práctica de buscar primero en tu mente aquello que crees que es la «causa» del malestar que experimentas y la forma en la que se expresa.III
3. En este ejercicio, más que en los anteriores, puede que te resulte difícil ser imparcial y no dar más importancia a unos temas que a otros.
2Quizás te ayude comenzar los ejercicios diciendo:
3No hay disgustos pequeños.
4Todos ellos perturban por igual mi paz mental.IV
5Luego, examina tu mente buscando cualquier cosa que te aflija, sin importar la medida en que creas que lo está haciendo.
4. También es posible que te sientas menos dispuesto a aplicar la idea de hoy a algunas causas de malestar que a otras.
2Si es así, piensa antes en esto:
3No puedo conservar esta forma de disgusto y desprenderme de las otras.
4Para hacer bien este ejercicio consideraré que todas son iguales.
5A continuación, escudriña tu mente durante un minuto más o menos, y trata de identificar las diferentes formas de malestar que te perturban, sin tener en cuenta la importancia relativa que les atribuyes.
6Aplica la idea de hoy a cada una de ellas poniéndole nombre a la causa del disgusto que percibes y al sentimiento que experimentas.
7Otros ejemplos serían:
8No me preocupa ____ por la razón que creo.
9No me deprime ____ por la razón que pienso.
5. Basta con que hagas esto hoy tres o cuatro veces.
I Esta Lección también es muy importante. Las emociones provienen de nuestros juicios. Sin un juicio previo, ninguna emoción es posible. Todo malestar o disgusto proviene de un juicio de condena, de algo que rechazamos porque quiebra nuestras expectativas. Tal como el dolor es una indicación de que algo anda mal en el cuerpo, el malestar emocional indica que algo anda mal en la mente.
Si sufrimos de alguna manera, es que estamos usando la mente mal, pues estamos pensando algo que no es verdad. En ese sentido, todo lo que no es verdad es lo mismo: una falsedad. Nuestros enfados son la respuesta emocional a una historia que nos hemos contado, según la cual la idea que tenemos acerca de nosotros mismos —nuestro ego— o nuestra idea de cómo debería ser la realidad —nuestro mundo ideal imaginado— han sido ultrajadas. Ambas ideas son falsas, arbitrarias y cambiantes.
II El mundo de las formas es el lenguaje simbólico que utiliza la percepción. Al igual que Sigmund Freud acertadamente describió las figuras de los sueños como símbolos de causas emocionales subyacentes, la percepción es el sueño del mundo, y también es un efecto de causas profundas. Por eso, las formas, por sí mismas, «no importan», porque solo son efectos.
III Es decir, no basta con declarar que no estás disgustado por una determinada razón. Tienes que buscar en tu mente la idea que te ha llevado a sentirte mal, el porqué de tu malestar.
IV Todo disgusto o malestar tiene una función positiva: es un recordatorio para instarte a recuperar la paz mental. Debemos tener en cuenta que nuestra paz ha sido perturbada por un pensamiento previo que, como indica la Lección anterior, «no significa nada», pero que nosotros hemos considerado verdadero e importante.
En cierta manera, el ego podría describirse como «aquel» que piensa que lo que imagina es verdadero e importante. Ese «ser» no existe; es tan solo una «posición» caprichosa de la mente.
-
LECCIÓN 4
Estos pensamientos no significan nada.
1. Estos pensamientos no significan nada; son como las cosas que veo en esta habitación, en esta calle, desde esta ventana, en este lugar.I
2. A diferencia de los ejercicios anteriores, estos no comienzan con la idea del día.
2En las prácticas de hoy, empieza tomando nota de los pensamientos que cruzan por tu mente durante aproximadamente un minuto.
3Luego aplícales la idea.
4Si estás teniendo pensamientos infelices, úsalos con esta idea.
5Pero no selecciones únicamente los pensamientos que tú crees que son «malos».
6Si te adiestras en mirar tus pensamientos, descubrirás que representan una mezcla tal que, en cierto sentido, ninguno de ellos puede ser llamado en sí mismo «bueno» o «malo».
7Esa es la razón por la que no significan nada.
3. Al seleccionar los pensamientos para aplicarles la idea de hoy, es necesario ser muy específico, como siempre.
2No tengas miedo de usar tanto los pensamientos «buenos» como los «malos».
3Ninguno de ellos son tus verdaderos pensamientos, los cuales precisamente están siendo encubiertos por los que ahora crees que tienes.II
4Los «buenos» pensamientos de los que eres consciente no son más que sombras de lo que hay más allá, y las sombras siempre dificultan la visión.
5Por otra parte, los «malos» son obstáculos a la visión y la imposibilitan.
6Por eso tampoco los quieres.
4. Este es un ejercicio importante, y se repetirá de vez en cuando de forma algo diferente.III
2El objetivo de esta lección es entrenarte en los primeros pasos hacia la meta de separar lo que no significa nada de lo que sí es significativo.
3Es un primer intento en el objetivo a largo plazo de aprender a ver lo que no significa nada como algo externo a ti y a ver lo significativo en tu interior.IV
4También es la manera de comenzar a entrenar tu mente para reconocer lo que es igual y lo que es diferente.
5. Al usar tus pensamientos para aplicarles la idea de hoy, identifica cada uno de ellos por la figura central o el evento que contiene. Por ejemplo:
2Este pensamiento acerca de ____ no significa nada.
3Es como las cosas que veo en esta habitación (en esta calle, etc.).
6. También puedes usar la idea para un pensamiento en particular que reconozcas como dañino.
2Esta práctica es útil, pero no debe sustituir el procedimiento de elegir al azar, que es el que se debe seguir para los ejercicios.V
3Sin embargo, no examines tu mente por más de un minuto, más o menos.
4Todavía no tienes la experiencia suficiente para evitar tu tendencia a preocuparte inútilmente.
5Además, dado que estos ejercicios son los primeros de su tipo, es posible que te resulte particularmente difícil no juzgar tus propios pensamientos.
6No repitas estos ejercicios más de tres o cuatro veces al día.
7Los haremos de nuevo.
I Presta mucha atención a esta Lección, pues es una de las más liberadoras de este Libro de Ejercicios. Reconocer que tus propios pensamientos no significan nada es el epítome de la humildad y la más pura expresión de la verdad socrática: «Yo solo sé que no sé nada». La práctica sincera de esta Lección sana la mente de manera instantánea, pues evita que se adhiera a ideas que no son ciertas, sino arbitrarias.
Los pensamientos que aparecen en tu mente son la manifestación de dinámicas egoicas causadas por el miedo y el deseo, y la consecuencia inevitable de albergar una idea espuria sobre la propia identidad. Tus pensamientos son historias caprichosas construidas en torno a tus anhelos y temores.
Trata de darte cuenta de que eso que piensas no es nada «tuyo». Ciertamente tú eres «testigo» de esos pensamientos, mas no eres su causa. Fíjate en que tú no has «hecho» nada para pensar como piensas; no hay una participación volitiva tuya previa al «hecho» de pensar. Tus pensamientos ocurren en la mente, y tú los suscribes de manera descuidada y los llamas «tuyos».
Puedes llamar con todo derecho a esos pensamientos «la voz del ego», y puedes, y debes, desestimarlos con toda tranquilidad. De hecho, eso es lo que vas a aprender a hacer a lo largo de este entrenamiento mental que acabas de comenzar.
Procura comprender bien lo que sigue, pues de ello depende que entiendas lo que ocurre en tu mente cuando dices que «piensas». Lo que llamas «mis pensamientos» son narraciones: historias que te cuentas a ti mismo sobre cosas o circunstancias que tu mente considera tras fragmentar la Realidad en elementos separados.
Toma cualquier pensamiento que surja y verás que lo que estás considerando no es la cosa en sí, sino una descripción de ella que, además, das por verdadera. No conoces la cosa (ni la circunstancia); conoces su descripción. Confundes la cosa misma con la historia que has construido sobre ella. Es como si un niño, al oír a su padre decir que necesita un coche nuevo, intentara ayudarle entregándole un torpe dibujo de un coche recién pintado en una hoja de papel. Es una confusión infantil. La humanidad está en su infancia.
Confundir lo que algo es con su descripción es la tragedia de la humanidad, y se vuelve especialmente grave cuando se trata de lo que tú eres. Confundes lo que eres con lo que te dices sobre ti mismo. Confundes tu Ser con tus propias opiniones.
En verdad, bastaría reconocer que tus cambiantes opiniones sobre tu realidad no pueden ser ciertas precisamente por su mutabilidad. Pero esa arrogancia tan «humana» de creer continuamente que tienes «razón» te impide conocer tu verdadera Identidad.
No te preocupes: este Curso que comienzas está diseñado específicamente para sanar este funesto sesgo cognitivo. Tómalo muy en serio, pues tu felicidad depende de ello.
II Tus verdaderos pensamientos como Hijo de Dios —no como persona— son los que piensas con tu Padre y Creador. Esos Pensamientos son ilimitados, eternos, perfectamente abstractos e infinitamente amorosos; es decir, son reales, y en el Texto se les llama las Creaciones del Hijo de Dios. Son lo opuesto de los que ahora consideras tus pensamientos, que son limitados, fugaces, concretos, y, aun el más benévolo de ellos, no deja de albergar algún componente de miedo.
III Efectivamente, lo es. Tenlo presente en todo momento. Es una de las ideas más sanadoras que existen, y la repetirás en la Lección 10. Aceptar plenamente la falta de significado, pertinencia e importancia de eso que llamas «mis pensamientos» es crucial para conseguir disociarte de la idea egoica de una identidad independiente, separada, exclusiva y limitada.
IV Esta Lección, en cierto sentido, explica las precedentes. Lo que crees ver fuera de ti no significa nada porque, en realidad, son pensamientos tuyos proyectados que carecen de significado intrínseco. Las formas que ves fuera de ti mismo son proyecciones, efectos de causas subyacentes internas. Son como las figuras de los sueños nocturnos: símbolos que manifiestan miedos y deseos.
Sin embargo, tú eres real, tú no cambias, tú siempre eres tú. Tú sí eres «significativo», aun cuando todavía no sabes bien en qué consiste ese significado.
V Es decir, la norma para estos primeros ejercicios es aplicar la idea diaria a cualquier objeto o pensamiento. Esta Lección pone en evidencia que cualquier pensamiento que elijas pierde su carga emocional si dejas de darle importancia, precisamente por no ser significativo. Su significado es absolutamente personal y arbitrario, y la emoción que provoca el pensamiento proviene exclusivamente de la importancia que tú le concedes.
A estas alturas, después de haber estudiado bien el Texto, te habrás dado cuenta de que dejar de darle importancia a eso que tú llamas «mis pensamientos» es en lo que consiste el verdadero perdón que este Curso propugna. En este mundo, lo único que puedes y debes perdonar son «tus» propios pensamientos.
-
LECCIÓN 3
No entiendo nada de lo que veo.
1. No entiendo nada de lo que veo en esta habitación, en esta calle, desde esta ventana, en este lugar.I
2. Aplica esta idea de la misma manera que en las lecciones anteriores, sin hacer distinciones de ningún tipo.
2Cualquier cosa que veas se convierte en un tema apropiado para su aplicación.
3Asegúrate de que no cuestionas si algo es adecuado o no para aplicarle la idea.
4Estos ejercicios no son para juzgar nada.II
5Cualquier cosa es adecuada solo por el hecho de verla.
6Puede que algunos de los objetos que veas tengan un significado emocional para ti.
7Trata de dejar de lado esos sentimientos y simplemente aplícales la idea exactamente como lo harías con cualquier otra cosa.
3. El objetivo de estos ejercicios es ayudarte a borrar de tu mente todas las asociaciones que estableciste en el pasado, a ver las cosas exactamente como aparecen ahora ante ti y a darte cuenta de lo poco que realmente las comprendes.III
2Por lo tanto, es esencial que mantengas una mente perfectamente abierta al seleccionar las cosas a las que se aplicará la idea del día, sin que se vea obstaculizada por tus opiniones.
3Para ello, cualquier cosa es semejante a otra; igualmente apropiada y, por lo tanto, igualmente útil.
I Digas lo que digas, en verdad y en sentido último, si eres absolutamente honesto contigo mismo, tienes que reconocer que no entiendes nada de lo que percibes, si bien te has convencido de lo contrario contándote historias que tú mismo has inventado, o que te han contado, sobre las cosas del mundo.
Date cuenta de hasta qué punto la idea que tienes de ti mismo condiciona cómo interpretas lo que percibes. Si eres músico, verás tus manos como instrumentos de tu arte, pero si eres médico, quizás te fijarás en su estado de salud. Puede que un biólogo considere su funcionamiento a nivel celular, y es probable que un físico piense en ellas como un agregado de átomos. Percibes el reflejo de la idea que tienes de tu propia identidad proyectada sobre un imaginario ámbito externo, lo cual, en definitiva, no es más que una historia que tú te cuentas a ti mismo.
Reconócelo: en verdad, no entiendes lo que percibes.
Quizás te resulte útil comprender que, en estas primeras Lecciones, estás aprendiendo a cuestionar los principios ontológicos y gnoseológicos de tu sistema de pensamiento, es decir, qué es para ti la realidad y cómo la conoces.
II No son ejercicios para que des tu opinión sobre nada. Aquí no se trata de lo que tú opinas, sino de qué está ocurriendo en tu mente cuando percibes algo.
III Más adelante se explicará por qué.
-
LECCIÓN 2
Yo soy quien le ha dado significado a todo lo que veo.
1. Yo le he dado a todo lo que veo en esta habitación, en esta calle, desde esta ventana, en este lugar, todo el significado que tiene para mí.I
2. Los ejercicios a realizar con esta idea son iguales a los de la primera lección.
2Comienza con las cosas que están cerca de ti y aplica la idea a cualquier cosa en la que se pose tu mirada.
3Y luego amplía tu campo visual.
4Gira la cabeza para incluir lo que haya a cada lado.
5Si es posible, date la vuelta y aplica la idea a lo que hay detrás de ti.
6Sigue siendo lo más ecuánime posible al seleccionar los objetos.
7No te concentres en nada en particular y no intentes incluir todo lo que haya en una zona determinada, pues eso te causaría tensión.
3. Simplemente, echa una mirada rápida y relajada a tu alrededor, tratando de evitar seleccionar los objetos en función de su tamaño, brillo, color, material o por la importancia que tengan para ti.
2Practica con cualquier cosa que veas.
3Trata de aplicar el ejercicio con la misma facilidad a un cuerpo que a un botón, a una mosca o al suelo de la habitación, a un brazo o a una manzana.
4El único criterio para aplicar la idea a algo es simplemente que tus ojos se hayan fijado en ello.
5No intentes incluir ninguna cosa en particular, pero asegúrate de tampoco excluir nada deliberadamente.
I El único significado que tienen las cosas del mundo para ti se lo has dado tú, pues, en sí mismas, las cosas de este mundo no tienen ningún significado. La prueba de esto es que una misma cosa puede tener diferentes significados para distintos sujetos. Por ejemplo, esta silla significa algo completamente diferente para ti que para tu perro.
Si bien los pensamientos siempre son subjetivos, pues es un «sujeto» quien los concibe, la mente personal tiene una fortísima tendencia a «objetivar» sus propios pensamientos, a pensar que son ciertos y a creer que eso que piensa es verdad de manera universal. Obviamente, todo lo que la mente personal concibe es subjetivo, pero la propia mente lo olvida y lo eleva a la categoría de «hecho cierto».
Esta Lección te insta a que te des cuenta de que, en verdad, eres tú quien le ha dado significado a todo lo que contemplas, ya sea porque el mundo te lo ha enseñado o por tu propio criterio. En cualquier caso, en última instancia, eres tú quien ha sancionado ese juicio como verdadero.
Date cuenta también de que eso aplica tanto a aquello que dices conocer como a aquello que afirmas que desconoces. Pues aquello que denominas desconocido o incognoscible también lleva encima una etiqueta de tu propia factura, una etiqueta en la que pone: «Yo no sé lo que eso significa». Así es como «catalogas» incluso aquello que crees que no conoces.
Hoy debes aprender a tomar conciencia de que siempre te relacionas con todo lo que percibes en tus propios términos.
-
INTRODUCCIÓN y LECCIÓN 1
1. Para que estos ejercicios tengan sentido se necesita la base teórica que presenta el Texto.I
2Mas es la práctica de los ejercicios lo que permitirá alcanzar el objetivo de este Curso.II
3Una mente no entrenada no puede lograr nada.
4El propósito de estos ejercicios es entrenar la mente a pensar de acuerdo con los principios que este curso propone.
2. Los ejercicios son muy sencillos.
2No requieren más que unos pocos minutos, y no importa dónde o cuándo los hagas.
3No necesitan preparación.
4Las lecciones están numeradas del 1 al 365.
5El periodo de formación es de un año.
6No hagas más de una lección al día.
3. El propósito de este libro de ejercicios es entrenar la mente para alcanzar una percepción diferente de todo lo que hay en el mundo.III
2Este libro de ejercicios está dividido en dos secciones.
3La primera es para deshacer lo que ahora ves.IV
4Y la segunda es para restaurar la visión.V
4. Se recomienda repetir cada ejercicio varias veces al día, preferiblemente en un lugar diferente cada vez, y, si es posible, en toda situación en la que pases bastante tiempo.
2El objetivo es entrenar la mente en generalizar las lecciones, a fin de que comprendas que cada una de ellas es tan aplicable a una situación como a otra.
3A menos que se indique lo contrario, los ejercicios deben hacerse con los ojos abiertos, pues el objetivo es aprender a ver.
4La única regla que debe seguirse en todo momento es practicar los ejercicios exactamente como se indica.
5Aplica la idea diaria a toda situación en la que te encuentres y a todo lo que veas en ella.
5. Estos ejercicios están diseñados en torno a una idea central.
2La práctica consiste en aplicar esa idea a tantas cosas concretas como sea posible.
3Asegúratede no decidir que hay algunas cosas a las que la idea del día no puede aplicarse.
4El objetivo de los ejercicios siempre será extender la aplicación de esa idea central a todo.
5Esto no requerirá ningún esfuerzo por tu parte.
6Los ejercicios en sí mismos reúnen las condiciones necesarias para este tipo de transferencia.VI
7Tan solo asegúrate de no hacer excepciones al aplicar la idea.
8Eso interferiría con la transferencia de lo que has aprendido.VII
9La transferencia de lo que aprendes en un estado de percepción verdadera no procede como la transferencia de lo que el mundo enseña.
10Si has alcanzado una percepción verdadera en relación con cualquier persona, situación o evento, es seguro que ocurrirá una transferencia total a todo el mundo y a todas las cosas.
11Por otro lado, si excluyes una sola cosa de la verdadera manera de percibir, no podrás transferir esa manera de ver a nada.
12La naturaleza misma de la percepción verdadera es que no tiene límites.
13Es lo opuesto a la manera en que ves ahora.
6. Algunas de las ideas expuestas te resultarán difíciles de creer, y otras te parecerán bastante sorprendentes.
2Eso no importa.
3Solo se te pide que las apliques a todo lo que ves.
4No se te pide que las juzgues, ni siquiera que creas en ellas.
5Se te pide simplemente que las utilices.
6Su uso es lo que hará que tengan sentido para ti y te demostrará que son verdaderas.
7. Recuerda solo esto:
2No es necesario que creas en las ideas que se te proponen.
3No es necesario que las aceptes.
4Y tampoco es necesario que las recibas de buen grado.
5Puede incluso que te opongas activamente a algunas de ellas.
6Nada de eso importa ni disminuye su eficacia.
7Pero no te permitas hacer ninguna excepción al aplicar las ideas que contienen estos ejercicios.
8Cualquiera que sea tu reacción ante esas ideas, utilízalas.
9No se requiere nada más que eso.
I El dictado del dictado del Texto comenzó el 21 octubre de 1965 y concluyo el 10 de octubre de 1968. El dictado del Libro de Ejercicios comenzó el 26 de mayo de 1969.
Con el Libro de Ejercicios comienzas una práctica estructurada y sistemática del nuevo sistema de pensamiento que se te ha propuesto en el Texto de Un Curso de Milagros. Ahí es donde se explican los fundamentos teóricos de esta nueva manera de usar la mente, es decir, los principios ontológicos (qué es real) y gnoseológicos (qué es conocer) de ese paradigma. Sin embargo, conocerlos y saber cuáles son no te servirá de nada a menos que se conviertan en tu nueva manera de usar la mente.
Quizás lo más importante de lo que has de ser consciente al comenzar esta práctica es que el proceso de invertir tu sistema de pensamiento no es un asunto trivial; es una proeza de tal magnitud que ahora eres incapaz siquiera de imaginar. Por eso, antes de intentarlo, has de comprender que, para conseguirlo, necesitarás toda la humildad, honestidad y perseverancia que seas capaz de encontrar dentro de ti, y que también tendrás que pedir ayuda todo el tiempo al Espíritu Santo y a Jesús. Mas no te preocupes. Si tu propósito es sincero, Su fortaleza y Su luz te acompañarán siempre. Esa es Su función; la tuya es simplemente seguirlos. La Voz de Dios y el Hermano que te ama son tan íntimos y tan próximos a ti que, si bien puedes no escucharlos, es imposible apartarlos verdaderamente de tu mente y de tu corazón. Cuenta con Ellos, porque Ellos confían en ti y cuentan contigo. Ellos saben perfectamente quién eres tú; Ellos saben que tú eres el Salvador del mundo.
También es fundamental que te esfuerces en seguir de manera precisa las instrucciones que las Lecciones te presentan. Recuerda que tienes todo el tiempo que necesites para hacer bien una Lección; si quieres, puedes tomarte varios días para ello, pero hazla bien, hazla de todo corazón. Presta especial atención a las Lecciones que te resulten más difíciles, pues son una indicación de los aspectos más enfermos de tu mente, los que requieren una mayor sanación. Esa dificultad se puede presentar como desagrado, incomodidad o simplemente olvido. Todo eso no son sino diferentes estrategias del ego para impedir que cambies.
Por último, ahora comienzas un periodo excepcional en tu vida de una duración limitada. Es una práctica que, si la haces bien, te va a poner en una condición mental de permanente dicha, paz y confianza. Es un entrenamiento que, cuando lo concluyas, se convertirá en la única manera gozosa de estar en este mundo, y ya nunca más tendrás que esforzarte por nada, salvo en no olvidar que eres el Hijo de Dios.
Ten la absoluta seguridad de que eres muy afortunado: estás a punto de embarcarte en una maravillosa aventura de amor y libertad.
II Estudiar la teoría solo es el comienzo del proceso de aprendizaje. Ahí es donde se te hacen una serie de propuestas sobre cómo usar bien la mente, pero es la puesta en práctica de esos planteamientos lo que hará que tu mente se consolide en este nuevo paradigma. Para que tu mente cambie no basta con conocer esas propuestas; es necesario que tomes la decisión de asumirlas y las apliques a tu vida diaria de manera consistente.
Este es un Curso sobre la voluntad: sobre la voluntad de cambiar tu antigua voluntad para adquirir una nueva, la de querer realidad en lugar de ilusiones. Y eso solo se consigue con el ejercicio de tu nuevo querer a través de la práctica de estas benditas Lecciones. En el Texto aprendes cuál es tu verdadera voluntad, y con la práctica del Libro de Ejercicios la ejerces.
III Pero para conseguir ver el mundo de manera diferente es imprescindible querer verlo así; la voluntad de adquirir una nueva visión es esencial. Por eso, solo alcanzarán esa experiencia quienes, totalmente desengañados de lo que el mundo les ha enseñado, se muestren abiertos y receptivos a usar sus mentes de una nueva manera. Aquellos que no estén fuertemente motivados a hacer ese cambio no alcanzarán ese objetivo.
IV La Primera Parte de este Libro de Ejercicios, desde la Lección 1 hasta la 220, se ocupa de desacreditar tu antiguo sistema de pensamiento, desmontando las falsas creencias que lo sustentan. Casi todas las primeras 30 Lecciones son claramente negativas, pero, a partir de ahí, se comienzan a introducir los fundamentos de una nueva manera de relacionarse con el mundo, mucho más luminosa. Los ejercicios que las acompañan son muy estrictos y se realizan con precisas indicaciones que hay que procurar cumplir con exactitud, pues uno de sus principales objetivos es disciplinar la mente.
V La Segunda Parte es muy diferente, pues trata más de aspiraciones que de propuestas concretas. La mente, ahora purificada y entrenada, se dedica a la búsqueda de la experiencia mística de unión con Dios por medio de la oración y la contemplación. Es el tiempo de recoger los frutos del trabajo previo y sentar las bases de una nueva manera de vivir en el mundo centrada en Dios.
VI A partir de esta línea y hasta el final del párrafo, es un texto que aparece en la versión de la FIP, pero que no está en el Urtext ni en las Notas de Helen.
VII En psicología, la transferencia del aprendizaje se refiere a la capacidad de aplicar algo que se aprendió originalmente en un contexto a otros contextos.
LECCIÓN 1
Nada de lo que veo significa nada.
1. Nada de lo que veo en esta habitación, en esta calle, desde esta ventana, en este lugar, significa nada.I
2. Ahora, mira lentamente a tu alrededor y aplica esta idea de manera muy específica a todo lo que veas:
2Esta mesa no significa nada.
3Esta silla no significa nada.
4Esta mano no significa nada.
5Este pie no significa nada.
6Este bolígrafo no significa nada.
3. Luego, mira un poco más lejos y aplica la idea a un rango de cosas más amplio:
2Esa puerta no significa nada.
3Ese cuerpo no significa nada.
4Esa lámpara no significa nada.
5Esa señal no significa nada.
6Esa sombra no significa nada.
4. Fíjate en que estas declaraciones no tienen ningún orden y no tienen en cuenta las diferencias en el tipo de cosas a las que se aplican.
2Ese es precisamente el propósito del ejercicio.
3La declaración simplemente se aplica a todo lo que ves.
4Cuando practiques la idea del día, hazlo de manera totalmente indiscriminada.
5No intentes aplicarla a todo lo que ves, porque estos ejercicios no deben convertirse en rituales.
6Tan solo asegúrate de no excluir específicamente nada de lo que ves.
7Una cosa es como cualquier otra en lo que respecta a la aplicación de la idea.
5. Ninguna de las tres primeras lecciones debe hacerse más de dos veces al día, preferiblemente por la mañana y por la noche.
2Tampoco se deben hacer durante más de un minuto, a menos que eso te parezca precipitado.
3Es esencial mantener una sensación de bienestar en todo momento.II
I En esta Lección declaras que las cosas de este mundo –eso que llamamos «la realidad»– en sí mismas no tienen ningún significado. En Lecciones posteriores verás por qué; ahora, eso tú no lo sabes. Aquí se te pide que mires cualquier cosa a tu alrededor y declares que eso no significa nada. Es muy importante que entiendas que no se te pide en absoluto que creas en lo que estás diciendo. Si lo creyeras, no tendrías necesidad de hacer esta práctica. Únicamente mira y declara que eso que contemplas no significa nada. Solo eso. Puedes y debes hacer este ejercicio en un estado de perfecta comodidad y libertad mental.
Jesús nunca, jamás, te exigirá nada y nunca, jamás, te culpará de nada. Él te conoce tan bien como se conoce a sí mismo, y por eso te ama. Él sabe que eres tan libre e inocente como él, porque eres su hermano, Hijo del Mismo Padre. Él solo quiere liberarte de una confusión que te ha hecho olvidar tu verdadera identidad y ha enfermado tu mente. Él ha recordado Quién es y quiere compartir ese feliz descubrimiento contigo.
«Eso que veo no significa nada» es una declaración que conlleva una honestidad de la que tú, por ahora, no eres capaz. No te preocupes. Esta práctica será lo que te llevará a alcanzarla.
Una vez más: no te fuerces a ti mismo a creer los postulados de, sobre todo, estas primeras Lecciones. Reconoce con honestidad que lo que aquí se dice es completamente ajeno y extraño a lo que tú crees ahora. No te impongas a la fuerza una nueva verdad. En lugar de eso, practica las Lecciones tal como se te pide y pregúntate: «¿Será eso verdad?» No intentes responder a esa pregunta; simplemente, déjala en tu mente como una oración que elevas a lo Alto y confía en que, en algún momento, la Verdad te responderá y se hará la Luz en tu mente. Y cuando eso ocurra, comprenderás que esa Verdad, esa Luz que andabas buscando, es precisamente lo que tú eres.
II Este párrafo no aparece en las Notas ni en el Urtext, pero sí en la versión Criswell/FIP. Es probable que provenga de un dictado posterior de Jesús a Helen en el momento de la edición.
Suscríbete para recibir novedades de la Edición Gongarola de Un Curso de Milagros
