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LECCIÓN 275

La Voz sanadora de Dios protege hoy todas las cosas.

1. Escuchemos hoy la Voz de Dios que nos enseña una lección ancestral, tan cierta como cualquier otro día.

2Pero este ha sido el día escogido para buscar, oír, aprender y comprender.

3Únete a mí en esta escucha.

4Pues la Voz de Dios nos habla de cosas que no podemos entender solos, ni aprender separados.

5Esto es lo que protege todo.I

6Y en esto se halla la sanación que trae la Voz de Dios.

2. Tu Voz sanadora protege hoy todas las cosas,

y por eso lo dejo todo en Tus Manos.

2No tengo que angustiarme por nada.II

3Pues Tu Voz me dirá qué hacer y adónde ir;

a quién hablar y qué decirle;

qué pensar y qué palabras dar al mundo.

4La seguridad que ofrezco me es dada.

5Padre,

Tu Voz protege todas las cosas a través de mí.


I Tal como Dios es el Padre de la Creación —Su Hijo—, la idea de la separación es la madre de la ilusión. La separación es la matriz de todo engaño, pues concibe la realidad como un conjunto de fragmentos desconectados. Para «comprender» algo en la ilusión tienes que aislarlo de lo demás y mirarlo como si existiera por su cuenta. Así es como funciona la mente fragmentada: separa, divide y luego etiqueta.

La mente proyecta también esa fragmentación en el «espacio», expulsando fuera de sí misma lo que concibe; y en el «tiempo», que niega el acceso a la experiencia al situarla en un pasado o un futuro inalcanzables. Así, el presente queda vacío de sentido, asesinado en el mismo instante en que nace.

Pero si la ilusión es separación, la realidad es unión. Y por eso la realidad es incomprensible para la mente que fragmenta, aunque está siempre presente, esperando a que quieras reconocerla. La Voz de Dios habla de esa unión: te enseña que lo que tu hermano quiere y necesita es exactamente lo mismo que tú quieres y necesitas.

No te pierdas en los conceptos más abstractos. Te basta con aceptar que no tienes intereses separados de nadie. Ese simple cambio de mentalidad encauza tu mente hacia la verdad de la unión. Aunque tu mente fragmentada no pueda comprender la perfecta integridad de la Creación de Dios, sí puedes experimentarla aquí y ahora cada vez que eliges unirte a tu hermano en amor, confianza y paz.

La lección dice: La Voz sanadora de Dios protege hoy todas las cosas. No se trata de una metáfora: todo depende de tu voluntad. Si pones tu voluntad en confiar, todo en tu experiencia se tiñe de seguridad.

El mundo que ves es un sueño de tu mente. Y el estado mental del soñador determina la cualidad del sueño. Si sueñas desde el miedo, encontrarás un mundo temible. Si sueñas desde la confianza, vivirás un mundo seguro. Por eso Jesús insiste: escucha la Voz de Dios, que es tu propia certeza. Su Voz no solo te guía en lo que hacer o decir, sino que sana tu percepción, disipa la sospecha y enciende la confianza.

Esta no es magia, es coherencia mental: el mundo que percibes es un espejo de tu actitud interior. Al confiar en la Voz de Dios, tu sueño se vuelve un lugar protegido, pues tu mente ya no proyecta miedo, sino paz. Y así, poco a poco, aprendes a reconocer que la unión con tu hermano y con Dios es tu única seguridad real.

II Mateo 6:25 «Por eso os digo que no os angustiéis por vuestra vida, por lo que habéis de comer o por lo que habéis de beber, ni por vuestro cuerpo, por lo que habéis de vestir».

Padre, que hoy escuche Tu Voz y confíe en ella.

Que Tu paz proteja todas las cosas en mi mente y en mi corazón.

Amén.